PLANET MU El debut de Eeero Johannes en formato largo para Planet Mu supone en buena medida el despertar a la luz mediática internacional (el Sónar 2008 también puso su grano de arena) de ese escuela electrónica surgida en el norte de Europa -en Suecia y Finlandia, fundamentalmente- que se ha dado en llamar 'Skweee', estética musical que traduce a un lenguaje eminentemente sintético estructuras y ritmos aprendidos del funk clásico y el moderno r'n'b. Eso es lo que dice la teorÃa de un muy joven género en el que también se pueden ver en ocasiones peligrosos acercamientos a las maneras instrumentales del más dudoso jazz-fusión. Quien quiera investigar sobre el asunto sólo tiene que pasearse por Nation Of Skee o buscar en la red los 7” o las recopilaciones puestas en circulación por sellos como Flogsta Danshall o Harmönia. Este primer álbum del músico finés, bajista -se cuenta que expulsado de su anterior banda por hacer demasiados solos- y diseñador gráfico además de productor electrónico, es un trabajo muy nórdico (limpio, ordenado, estilizado) que de tan naif e inocuo acaba intrigando sin remedio. Johannes suena como lo harÃa una banda de funk pasada por el filtro lo-fi del pixel-art observada en perspectiva isométrica desde la ventana del cuarto de juegos de una institución para niños agraciados con el don de una inteligencia melódica precoz. LÃneas de bajo sintéticas -que en más de una ocasión se atreven con el peligroso gesto del slap bass- garbeando sobre teclas melódicas -casi siempre simpáticas, a veces con un punto del todo juguetón que hace que te imagines a Eero poniéndole sintonÃa a algún espacio televisivo infantil- y beats electrónicos más o menos imbricados según la ocasión. Lo de Eero Johannes se podrÃa tildar de synthetic funk instrumental, reduccionista -las estéticas a las que apunta aparecen aquà en versión "liofilizada"- sin resultar nunca simplón, que a veces puede acercarse a terrenos más ochenteros y synth-pop (piensa en Datashat o hasta en DMX Krew), a la rÃtmica del electro, a las márgenes del italo (el comienzo de “Mobile”), al analogic-naive-pop de Plone (“13 Polka Plok”), al drum'n'bass meets fussion de Squarepusher (“We Could Be Skweepoes”), a la IDM electrosa -aunque en versión más cándida y cero ruidosa- de Team Doyobi (“Tonewash”), al bleep-techno de LFO (“HAL Manifesto”), al rollo chiptune (“Mantik”), al hip-hop desestructurado de Dabrye (“Natt I SpÃ¥rvagnen”), o a aquella electrónica plácida con regusto a space age y a exotica de mediados de los noventa (“10 Katt Witt 700 Watts”). "Eero Johannes" es un disco sin duda singular, entretenido y catchy del que mucho me temo nos habremos olvidado muy pronto. Tú decides: o lo disfrutas ahora o te olvidas de él para siempre. Luis M. Rguez |
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