BARSUK Cuando Ra Ra Riot lanzaron “The Rhumb Line” (Barsuk, 2008), el único sentimiento plausible era la celebración: tras la trágica muerte de su baterÃa y principal compositor, John Pike, quedaba comprobar si la banda podrÃa seguir adelante conservando las bondades del sonido que habÃan presentado con el EP “Ra Ra Riot” (Rebel Group, 2007) y asà fue. Aprovechando los restos de energÃa cinética que Pike habÃa impreso en sus composiciones (de hecho, aquel primer álbum incluÃa casi todas las canciones del EP), el debut en largo de Ra Ra Riot exploraba los mismos parajes sonoros sin descubrir ningún pico de altura desmesurado pero, sobre todo, sin detenerse en exceso en los valles de aire viciado. La orografÃa sonora estaba clara: exaltación boscosa y optimista de pop de cámara en la lÃnea de unos Vampire Weekend menos trotamundos de lo habitual, épica selvática multiinstrumental clásica siguiendo la estela de Arcade Fire. Con estas coordenadas como brújula, era fácil no perder el norte. Pero entonces llegamos al (difÃcil) segundo álbum. Esa reválida que tanto nos gusta a los periodistas: el momento perfecto para testear si, una vez la marea ha borrado la huella de John Pike, Ra Ra Riot son capaces de seguir dibujando en la arena con los pies descalzos y el rubor en las mejillas. La escucha de “The Orchard”, sin embargo, es algo asà como contemplar a alguien trazando lÃneas en la playa, al atardecer, de forma lánguida. Es lo que tiene la languidez: a veces es bella y, otras veces, simplemente es desapasionada. Cuando Wesley Miles y compañÃa aciertan parece que el sol brilla con más fuerza y que el cielo es más azul: la desarbolante belleza de la apertura pluscuamperfecta con “The Orchard”, un tema nocturno en el que los violines soplan una tragedia contra la que la voz de Miles lucha sabiendo que no hay espacio para la victoria; el crujiente bajo de “Boy”, tan The Cure, apuntala una estructura que supura optimismo; “Too Dramatic” sà que descubre un delicioso monte (pletóricamente verde y poblado de flores olorosas) en la geografÃa de pop multiinstrumental mencionada anteriormente; y “You And I Know”, con la voz de Alexandra Lawn mirando a esos últimos The Magic Numbers de bajón que tienden lazos hacia Fleetwood Mac, se convierte en la refrescante y apasionante mirada de la banda hacia territorios nuevos más allá de la playa, más allá del bosque, más allá de las montañas y los valles. Una mirada clavada directamente en la oscuridad que late entre el brillo de dos estrellas. Pese a todo, lo que abunda en “The Orchard” son las armaduras fantasmas: corazas verosÃmiles que, sin embargo, sólo contienen un espectro de oquedad. Canciones que suenan con corrección pero raramente con pasión. Resulta curioso observar que, cuando más genuinos suenan los nuevos Ra Ra Riot es precisamente cuando no se empeñan en mimetizar su sonido pasado: “The Orchard” y “You And I Know” se ven vigorizadas por el aire gélido que llega desde aquel “Winter ‘05” con el que, en “The Rhumb Line”, ya demostraron que no todo iba a ser optimismo y vitalidad, que sabÃan apartarse de lo que se esperaba de ellos (de hecho, aquella fue de las escasas canciones originales que, en el debut, escapaban a la sombra de Pike por mucho que fuera algo asà como el obituario que el grupo dedicó a su antiguo lÃder). Puede considerarse que “The Orchard” es precisamente eso, un huerto en el que Ra Ra Riot han plantado nuevas y viejas semillas a la espera de ver qué crece. ¿Alimentos transgénicos? ¿Cruces ultrasónicos que cotizarán al alza en el mercado negro? Esperemos que, de cara al tercer álbum, observen de cerca la cosecha y se den cuenta de que puede que, sin Pike a la cabeza de la formación, deberÃan esforzarse menos en sonar como el amigo perdido y más en encontrar un nuevo sonido que podrÃa tener su piedra Rosetta en la contagiosa “Do You Remember?”, un tema que casa a la perfección la hipermineralización de su sonido optimista de toda la vida y las bondades noctÃvagas de sus nuevos descubrimientos (con la mencionada “You And I Know” a la cabeza). El futuro ya está plantado en este huerto de “The Orchard”. Ahora depende de Ra Ra Riot decidir cómo quieren hacer crecer sus plantas: a base de los pesticidas y agentes quÃmicos que les dejó en herencia un pariente muerto o con la sinceridad que supone utilizar sólo los recursos que están a su mano. Raül De Tena |

