Cultura

Esta perturbadora teoría da una explicación mucho más tétrica de 'Cars'

Tu visión de los coches de la película podría estar a punto de cambiar

Las películas de Pixar suelen ser el objetivo de extrañas teorías urdidas por fans con mucho tiempo libre.

Hay ideas de todo tipo: desde que todos los filmes están conectados hasta que son los mismos personajes reencarnados una y otra vez. Pero, de entre todas ellas, ha aparecido una que es aún más oscura que el resto.

El usuario Jason Torchinsky ha argumentado en la web Jalopnik que los coches de Cars son, en realidad, seres humanos evolucionados. No dice que sean metáforas sobre los humanos ni una versión paralela a nuestro mundo, sino que son literalmente versiones futuras de nosotros mismos.

Para llegar a este punto, Torchinsky ha tenido en cuenta que los humanos no existen en el mundo de Cars. Y, sin embargo, sí existe toda su cultura e idiomas. Incluso, los coches tienen puertas y espejos, diseñados exclusivamente para el uso humano; y utilizan sombreros, ropa y otros elementos que no les son útiles ni necesarios.

Para que todo esto ocurra, Torchinsky piensa que dentro de la estructura orgánica de los coches hay humanos. Son ellos los que hacen funcionar a los coches y les dotan de personalidad, inteligencia y todo lo que les hace ser cómo son. El siguiente gráfico intenta resumirlo:

Pero ¿cómo se ha llegado a esta esperpéntica realidad?

Según el autor, en un futuro cercano los coches autónomos se convirtieron en los más comunes. Pero los más entusiastas del automovilismo crearon comunidades de vehículos antiguos que todavía podían conducir manualmente.

En algún punto, una calamidad biológica ocurrió, acabando con la vida animal y la mayoría de la vida humana. Solo estas comunidades remotas sobrevivieron, lejos de los grandes centros de población. La infección que mató a las personas se contaminaría por vía aérea, pero gracias a que estaban alejados y prácticamente vivían dentro de sus coches, estos sobrevivieron.

A los supervivientes no les quedó otra que quedarse dentro de los vehículos durante cada vez más tiempo, hasta que se creó un vínculo cibernético entre ambos elementos. Poco a poco, los humanos dieron más propiedades a sus vehículos, ya que les era mucho más práctico y seguro. Y finalmente se decidió unir a la especie humana con los coches.

Los bebés comenzaron a producirse en incubadoras amnióticas, para luego ser implantados dentro de exoesqueletos con forma de carrocería. Al cabo del tiempo, los humanos con exoesqueletos de coches acabarían reproduciéndose por sí mismos. Y así nacería una nueva especie.

Todo fue adaptándose a las necesidades de los vehículos. Los alimentos pasarían a ser derivados del petróleo y se desarrollarían interfaces propias. De este modo, se mantendrían las puertas y todo a lo que estaba acostumbrado el ser humano antiguo, pero algunos elementos se adaptarían. Por ejemplo, los ojos en los cristales son en realidad proyecciones del iris real del humano que está en el interior.

Eso sí, en el mundo de Cars habría pasado tanto tiempo desde el pseudo-apocalipsis que los coches no serían conscientes de lo que son en realidad. La cultura, los idiomas y los espectáculos serían reductos antiguos de la civilización humana anterior, pero los coches no tendrían ni idea de ello.

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