Cultura

Acusan al dueño de Coachella de financiar grupos anti-gay, y él se defiende

¿Está el dueño del célebre festival en contra de la comunidad homosexual?

El festival de música Coachella, desde que naciese en 1999, ha experimentado una evolución y un crecimiento inauditos.

En 2001, fue adquirido a un precio de 7 millones de dólares, pasando de estar gestionado por sus fundadores Rick Van Santen y Paul Tollett, dos punks admiradores de Social Distorsion y Nirvana, a ser dirigido por Anschutz Entertainment Group, la compañía del empresario septuagenario Philip Anschutz —cuya fortuna se cimentó, básicamente, mediante inversiones en la industria petrolera.

Por si este contraste no fuera suficiente, ahora, además, las acusaciones de homofobia están empezando a caer sobre Aschultz y su compañía.

El primer indicio de que algo olía a podrido en el Anschutz Entertainment Group fue un informe emitido el pasado año por Freedom For All Americans, una asociación dedicada a defender los derechos de la población gay estadounidense. En dicho informe, Freedom For All Americans aseguraba que la fundación de Aschultz había donado casi 200.000 dólares a centros conservadores y contrarios a los matrimonios entre personas del mismo sexo, como son Family Research Council o Alliance Defending Freedom.

El informe, que era compartido por diversas publicaciones coincidiendo con el lanzamiento del cartel para el Coachella de este año, ha sido definido por Aschultz como “basura”. En declaraciones a Rolling Stone, el empresario aseguraba que los medios sólo se hacían eco de dicho informe para publicar noticias tendenciosas.

“Estoy absolutamente comprometido con los derechos de todo el mundo, sea cual sea su orientación sexual”, se defendía Aschultz. “Ni yo ni mis empresas apoyamos a ninguna organización con el objetivo de estar financiando iniciativas que atenten contra las personas LGTB”, continuaba, “y cuando tenemos noticia de que está ocurriendo algo así, hacemos que las donaciones a esos grupos cesen de forma inmediata”.

Esto último ha hecho congratularse a Matt McTighe, director ejecutivo de Freedom For All Americans, que celebraba tener noticia de que “aquellos que en el pasado financiaban a grupos contrarios a la comunidad LGTB están empezando a cambiar sus puntos de vista, y a oponerse de forma clara a cualquier forma de discriminación”.

Sin embargo, el Anschutz Entertainment Group no únicamente se ha visto en el ojo del huracán por dar ayudas económicas a organismos abiertamente homófobos, sino que también ha sido duramente criticada por financiar con más de un millón de dólares a candidatos republicanos, algunos de los cuales, como Charles y David Koch, niegan la existencia del cambio climático y se oponen a las regulaciones para luchar contra el mismo.

Thom Yorke, Beyoncé y Kendrick Lamar, activista medioambiental uno y demócratas confesos los otros dos, son, respectiva y paradójicamente, los cabezas de cartel del Coachella 2017.

Y es que, ¿qué opinión tendría el cantante de Radiohead sobre las energéticas de Anschutz, que están asediando a pequeños pueblos en lucha contra el fracking?

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