Cultura

'En este rincón del mundo', la última venganza de Japón contra la bomba de Hiroshima

La película de Sunao Katabuchi vuelve a mostrar la absurdidad de la guerra desde la inocencia de los civiles japoneses

En este rincón del mundo es un título que podría servir para prácticamente cualquier película. En Trainspotting podría estar hablando de Escocia. En Moulin Rouge, de París. En Nothing Hill, de Londres. Pero el rincón del que habla el filme de Sunao Katabuchi es Hiroshima, y eso lo cambia todo.

Selecta Visión acaba de estrenar en España uno de los animes más laureados de los últimos años. Después del éxito de Your Name, han apostado por una obra que se aleja del lenguaje internacional para centrarse en lo más japonés que existe: el espíritu de supervivencia.

Desde el minuto uno, En este rincón del mundo se erige como una película sobre la superación y el saber estar. Pero no por la bomba que está a punto de caer en Hiroshima, sino por la sociedad tradicionalista que se erigía en Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

El ritmo del largometraje peca de cargante y, en ocasiones, no parece que la historia vaya a llegar a ninguna parte. Pero se compensa con creces gracias a su protagonista: Suzu Urano, una adolescente con aspecto de niña y grandes dotes para el dibujo, que se casa con un completo desconocido a los 18 años.

De este modo, pasa de vivir en Hiroshima a mudarse a Kure, una ciudad cercana desde la que experimentará todo el conflicto. Alejada de su familia y sin saber lo que ocurre más allá de su nariz, debe sortear los peligros de la guerra mientras intenta ordenar su nueva vida.

Al alejarse de la concepción habitual de héroes de guerra, la película de Katabuchi podría parecer original. Sin embargo, sigue la estructura habitual de los mangas y animes que se han realizado sobre Hiroshima:

Un niño/adolescente sufre los problemas típicos de su edad hasta que toda su vida cambia por culpa de la guerra. A partir de entonces, tiene que asumir responsabilidades que le vienen grandes y asumir un sufrimiento del que no ha tenido la culpa. Todo ello planteándose por qué los adultos se pelean. Cuestionándose el amor loco a la nación y desesperanzándose cuando se enteran de que han perdido la guerra.

En este rincón del mundo / Selecta Visión

Al igual que En este rincón del mundo, los dos productos más famosos del manga y el anime sobre Hiroshima cumplen con la misma fórmula.

El primero de ellos es Pies Descalzos, un manga (y posterior anime) que Keiji Nakazawa, superviviente de la bomba, dibujó a principios de los 70. Al ser una obra autobiográfica, el autor no dudó en plasmar cada uno de los detalles que agravaron las consecuencias del conflicto.

Siguiendo la estela del filme que acaba de estrenarse, Pies Descalzos (Hadashi No Gen) está marcado por el espíritu de supervivencia inherente en los niños. Aunque a su alrededor el mundo se desmorona; aunque sus familiares y vecinos explican cientos de historias sobre las pérdidas que han sufrido, al protagonista (Gen) no le queda otra que tirar hacia adelante, tanto por él mismo como por quienes necesitan su ayuda.

Ocurre igual con uno de los mejores animes de los 80: La tumba de las luciérnagas. La película animada de Isao Takahata (Studio Ghibli) presenta a Seita, un niño de catorce años que pierde a casi toda su familia después de la gran explosión. Ante el fatídico suceso, su misión es la de proteger a su hermana pequeña de los peligros de las consecuencias. Juntos, recorren todo el entorno de Hiroshima, mostrando las fatalidades del suceso y haciendo una crítica ácida tanto a la guerra como al Japón de mediados de los 40.

La tumba de las luciérnagas / Studio Ghibli

En los tres casos, vemos el conflicto desde los ojos de personas inocentes, gente que no entiende lo ocurrido. Así, mientras observamos las presiones del Japón de los 40, también nos llega una dura crítica a las decisiones de Estados Unidos. Por tanto, los tres animes se aprovechan para evidenciar la absurdidad de la guerra desde todos sus bandos.

El espíritu nacionalista nipón se muestra como una simple decoración, un elemento de contexto para dar sentido a una situación insostenible. Pero no hay rastro de banderas ondeando con orgullo ni de soldados dejándose la piel. Solo víctimas que intentan seguir viviendo dentro de la normalidad. Una fría venganza a los tantísimos productos de Hollywood que tratan a los americanos de grandes héroes.

Quizás, como ya ha ocurrido con las animaciones anteriores, En este rincón del mundo acabe enseñándose en los colegios de Japón para que los más pequeños entiendan la crueldad y la desesperación de la guerra. Sin embargo, no sería la primera vez que se critica la utilización de estos productos como material didáctico.

Hadashi No Gen / Fuji TV

En 2014, el Consejo Escolar de Japón retiró el manga Pies Descalzos de los colegios, después de que el grupo de activistas 'Supervivientes de la bomba atómica por la búsqueda de la paz y la seguridad' se quejara de que “no cuenta una historia que no es neutral política e ideológicamente”.

Pies Descalzos ejerce una gran crítica hacia el Emperador Hiroito, que gobernó en Japón desde 1926 hasta su muerte en 1989. Esto no habría gustado a los supervivientes de Hiroshima y sus descendientes, cuya ideología nacionalista se mantiene en un gran número de casos.

Pero es ese espíritu antibelicista, el mismo que vemos en La tumba de las luciérnagas y ahora en En este rincón del mundo el que ha llevado a la animación japonesa a desmarcarse del resto. Para los mangakas, la guerra no es un terreno de héroes y combates épicos. Es un lugar hostil, de caos y desconcierto, en el que no puedes hacer nada más que sobrevivir, cerrar los ojos ante los acontecimientos y seguir adelante.

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