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Culture

'Pornocracy,' el documental que explora por qué el porno es cada vez más humillante

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El porno es cada vez más duro para sus trabajadores, en todos los sentidos

Juan Carlos Saloz

15 Marzo 2017 12:21

En los últimos meses no hemos parado de oír declaraciones desgarradoras de profesionales del porno. Rocco Sifredi protagonizó un documental en el que muestra las enormes presiones que sufren los actores durante la carrera. Y Belle Knox, una actriz que llegó a lo más alto con solo 18 años, hizo lo propio con una producción en la que enseña la cara B de la industria.

Ahora, Pornocracy ha llegado como el documental definitivo del porno contemporáneo. Y, entre las múltiples conclusiones a las que llegan, hay una que destaca por encima del resto: las condiciones son peores que nunca para los actores.

“Se ha vuelto mucho más duro, mucho más humillante”, explica Julianna, cofundadora de JulModels y parte importante del documental.

Según sus palabras, la libertad que internet ha dado al porno no solo ha dejado a la industria por los suelos. También ha comportado un gran peligro para los trabajadores sexuales, que se ven más degradados que nunca por una retribución mucho menor.

Ante la inmensa cantidad de porno gratuito al que se puede acceder a través de la red, destacar es prácticamente imposible. Por ello, tal y como remarcan en el documental, el porno se ha vuelto mucho más duro y lleno de experimentos e invenciones perjudiciales para los actores. Y, ante tanta oferta, los sueldos que se pagan por ello son cada vez más bajos y no suelen estar regulados.

Pornocracy coloca el momento de inflexión en la crisis financiera de 2006. Ese año, las ventas de DVDs pornográficos empezaron un descenso enorme. El auge de internet en esta época provocó que las grandes productoras sufrieran un gran declive, y las primeras webs de porno abierto (como YouPorn) llegaron para hacerse las reinas de la red.

Poco a poco, las productoras pasaron a hacer vídeos exclusivos para internet. Los actores y las actrices pasaron de estar en la carátula de un DVD en una gasolinera a ser mundialmente reconocidos (eso sí, sus interpretaciones pasaron de costar unos 3.000 dólares a unos 600). Y el caos comenzó a reinar en la industria… hasta que llegó MindGeek, la empresa que acabaría monopolizando a las compañías más importantes del porno.

En la actualidad, MindGeek posee YouPorn, RedTube, GayTube y Tube8. También es la dueña de los estudios Brazzers, Digital Playground, Reality Kings y Twistys. E incluso tiene en su poder la mayor parte de Playboy.


Básicamente, la industria se ha convertido en un monopolio controlado por una gran empresa. Y esta empresa no es precisamente un paraíso.  En el metraje se plantean varias dudas al respecto:

¿Por qué su sede está en Luxemburgo, un famoso paraíso fiscal, cuando la mayoría de operaciones se hacen en Canadá?

¿Por qué en estas webs no existen las violaciones a los derechos de autor?

¿Los fondos de cobertura de Wall Street tienen una participación directa en el control de la empresa?

¿Quiénes controlan los hilos en realidad?

Son muchas las preguntas que surgen en torno a un núcleo duro que lo controla todo, más teniendo en cuenta que el 95% del contenido pornográfico distribuido es pirata y que actúan constantemente rozando el límite de la legalidad.

Sin embargo, la situación no parece que vaya a cambiar. Y, aunque la industria del porno tiene más fuerza que nunca, lo ha hecho a costa de sus trabajadores.

[Vía The Daily Beast]

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