Cultura

La mejor película animada contra el nazismo es un corto de Disney de 1943

Probablemente, la sátira más cruda que ha salido nunca de Disney

Una de las leyendas urbanas más repetidas sobre Walt Disney es que era antisemita y simpatizaba con el nazismo.

La idea nace de su participación en los años 40 de un grupo llamado Motion Picture Alliance for the Preservation of American Ideals. La organización, de la que Disney se distanció en los 50, buscaba defender a Hollywood de la supuesta presencia comunista que amenazaba a la industria.

En su día fue una organización muy importante, y entre sus participantes se encontraron figuras como John Wayne y Gary Copper. Sin embargo, más allá de la pequeña participación en este grupo, nunca se terminó de esclarecer el rumor que relacionaba a Disney con el nazismo.

En cambio, lo que sí demostró la compañía del productor de Chicago es su clara posición a favor de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

Después de estrenar Fantasía en 1940, Disney pasaba por un momento económicamente difícil. Al borde de la bancarrota, el estudio necesitaban llenar sus arcas para poder seguir produciendo éxitos como Blancanieves y los siete enanitos (1937). Así que llegaron a un acuerdo con el gobierno estadounidense.

Estados Unidos comenzaba a tantear el terreno para su participación en el mayor conflicto bélico del siglo, así que la propaganda era necesaria. De este modo, acordaron que Walt Disney desarrollaría hasta 32 cortos de animación promocionales. En ellos, solía aparecer el Pato Donald como protagonista, ya fuera lanzando mensajes morales al público (como en The Spirit of 43’) o soñando que vivía bajo el yugo de los nazis, argumento de Der Fuehrer’s Face.

Incluso, en 1941 editaron uno de sus cortos más populares de la anterior década, Los tres cerditos, para añadir una variante crítica. En esta ocasión, el Lobo Feroz es un militar nazi que aparece vistiendo un uniforme del ejército de Hitler.

Pero, de entre todas las producciones y adaptaciones que llevaron a cabo en esta época, la que más llama la atención es una que no utiliza a personajes clásicos como protagonistas. Education for death (1943) es considerado uno de los largometrajes animados más importantes de la época. Y lo es, precisamente, porque muestra una sátira mucho más cruda que la que nunca había hecho Disney.

El cortometraje está basado en el libro homónimo de Gregor Ziemer. El autor utiliza varias metáforas para mostrar la estrategia que sigue el Partido Nazi para adoctrinar a los inocentes niños alemanes. El protagonista de la historia es Hans, un joven que desde su nacimiento se ve adoctrinado para convertirse en un buen representante de la raza aria.

Entre varios simbolismos, aparece Hitler cargando sobre su espalda a una mujer gorda que representa a Alemania, después de haber acabado con la democracia. También se observa cómo Hans es reprendido por sentir lástima por un conejo que ha sido cazado por un zorro. E incluso se sustituyen los símbolos católicos por los violentos de la dictadura alemana.

Pero el culmen llega al final del filme, cuando se representa el crecimiento de Hans al sustituir su saludo hitleriano por un fusil de asalto.

Pocas películas han conseguido representar el nazismo del mismo modo que Education for death. Más de 70 años después de su estreno, el éxito de Disney demuestra que la compañía siempre ha tenido un espíritu menos inocente de lo que quiere hacer creer.

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