PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Culture

'Cuánto tiempo perdí follando gratis': la carta de una prostituta reabre el debate del trabajo sexual

H

 

Una trabajadora sexual explica por qué “el sexo gratuito” puede llegar a ser una verdadera mierda

anna pacheco

24 Mayo 2017 16:27

Fotografía de Michelle Gentille

“Cuánto tiempo perdí teniendo sexo gratis”. El post de la trabajadora sexual María Riot (nombre artístico) en su página de Facebook vuelve a dar cera a un debate enquistado desde hace años: el de la prostitución. Si existe un poder emancipador en todo esto, esta activista feminista y puta lo explica muy bien en ese fragmento de texto que compartió ayer en sus redes sociales.

Un texto breve, pero intenso, que pone en el centro del debate uno de los argumentos principales que sostienen las trabajadoras sexuales libres: no hay nada más emancipador que el sexo a cambio de dinero, que la disposición y control del propio cuerpo a partir de las propias normas. Sus normas.

Captura de pantalla del post de Facebook

El texto sigue así: “Cuántas salidas en las que por no agradecer e irme a casa accedí a ir al hotel porque pensé que eso sería lo que tenía que hacer, cuántas veces que dije que sí a cosas que en realidad no quería hacer, pero que para no quedar mal o porque me gustaba la persona, las hice igual. Cuántas cosas naturalicé y dejé pasar solo porque eran mis novios o novias y el amor me hacía dejar las preferencias y gustos a un lado para complacer al otro a toda costa sin siquiera decir qué era lo que yo quería en realidad”.

Resulta imposible no ponerse aquí de su lado, todas hemos estado ahí, atrapadas en un montón de relaciones, o actitudes, complacientes por culpa de un sistema patriarcal. Construyendo nuestra sexualidad, como apunta el sexo, sin siquiera plantearnos qué cosas nos gustaban o qué nos apetecía. Accediendo a sexo con hombres por sentirnos en una especie de deuda. “A veces hacía lo que la persona con la que estaba quería, me hacía o decía”, subraya el texto. O, a veces, dice Riot, acaba en la cama con un tipo solo porque había sido “buena onda”.

Riot, sostiene, “el sexo gratuito” puede llegar a ser una verdadera mierda. “Siempre pierdes algo, siempre inviertes algo. Y el trabajo sexual me enseñó a poner límites. A decir que sí y a decir que no. A poner mi placer en juego”.

Portada del libro de Virginie Despentes

Este argumento no es muy distinto al que sostiene Virginie Despentes en Teoría King Kong, uno de los manifiestos considerados capitales de la nueva corriente feminista. En él, Despentes habla sin tapujos de su experiencia personal como prostituta y desmonta viejos mitos sobre la feminidad y sobre el rol que ocupan las mujeres y los hombres en la sociedad. La autora defiende que la prostitución no es mucho peor que el matrimonio. Al fin y al cabo, ambas son instituciones arcaicas que implican la sumisión de la mujer al hombre. Solo que en una hay dinero de por medio, en la otra no. O no, al menos, de forma tan clara.

“Aún no veo la diferencia entre la prostitución y el trabajo asalariado legal, entre la prostitución y la seducción femenina, entre el sexo pagado y el sexo interesado, entre lo que conocí aquellos años [en los que ejerció de prostituta] y lo que he visto después. Lo que las mujeres hacen con su cuerpo, desde el momento en el que hay hombres que tienen pasta y poder alrededor, me parece bastante parecido al final. Entre la feminidad tal y como se nos vende en las revistas y la de la puta, se me escapa siempre el matiz de diferencia"

Fragmento de Teoría King Kong, de Virginie Despentes

Por supuesto, esta visión de la prostitución se enfrenta directamente con la corriente feminista que aboga por el abolicionismo. Beatriz Gimeno, activista, política y abolicionista, lo tiene claro: “Me niego a hablar de sexo gratuito, porque se podría extrapolar a todo: al amor gratuito por la pareja, al amor gratuito por los hijos... Creo que estamos viviendo una colonización del lenguaje mercantilista que se utiliza en todas las relaciones humanas. Esa posición respecto a la prostitución tiene mucho que ver con el neoliberalismo”.

Gimeno, autora de Prostitución: aportaciones para un debate abierto, cree más conveniente diferenciar entre “sexo deseado” y “otros tipos de sexo, que desgraciadamente están sujetos a condicionamientos patriarcales”. Esto es: está claro que existen relaciones sexuales patriarcales, que cuesta poner los límites, que a veces el sexo puede ser placentero y, otras veces, no deseado. “Sin embargo, me parece absurdo que bajo el pretexto de evitar ese tipo de relaciones —en las que estamos todas metidas— la solución sea: vale, pues me hago puta”.

Para Gimeno parece claro que “hay que cambiar el tipo de relaciones basadas en la desigualdades, pero no sumándonos a otra institución inventada por el patriarcado”. “El patriarcado nos deja dos opciones: unas relaciones que no siempre son buenas y la otra es ser puta. Me parece más útil que nos esforcemos por cambiar la primera a que nos conformemos con la segunda”, rechaza la teórica.

También existe, según Gimeno, una "vertiente social" en torno el libre trabajo de las prostitutas. Es decir, que asumiendo que lo eligieran libremente —Gimeno lo niega porque cree que siempre hay condicionantes estructurales— su libre ejercicio nos afecta al resto de mujeres. "Esta institución perjudica a todas las mujeres porque supone que los hombres, solo por el hecho de ser hombres, tienen acceso a millones de cuerpos por un precio. Y eso ya es una desigualdad. Cuando veamos a hombres semi desnudos en las esquinas, cuando los veamos en clubs ilegales, cuando tengan que comer el coño por cinco euros, entonces será otra cosa. Mientras tanto, es una institución donde los hombres siguen ejerciendo el poder".

Riot, que ha recibido algunas críticas después de este post, aclara a PlayGround que ella, en realidad, cuando hablaba del sexo gratis no se refería exclusivamente a una transacción económica.Mucha gente se escandaliza cuando digo que el sexo gratis no existe. Creo que es porque aún tienen una visión bastante romantizada de las relaciones y de la construcción de que el sexo debe ir ligado al amor. No pienso que hay que ser trabajadora sexual para poder apropiarnos de nuestra sexualidad, empezar a pautar límites y naturalizar cosas dentro de nuestras propias relaciones, pero en mi propia experiencia fue así".

La activista también remarca que ya es hora que "las téoricas que no son trabajadoras sexuales [en referencia a Beatriz Gimeno] salgan de su escritorio académico y empiecen a escucharlas".

La postura del trabajo sexual no es más neoliberal, defiende Riot, que la del resto de personas que también capitalizamos otro tipo de servicios. Por ejemplo: pintar cuadros y venderlos, limpiar mesas, escribir artículos.

"En mayor o menor medida, todas mercantilizamos nuestro cuerpo, lo que parece que genera controversia es que capitalicemos nuestro erotismo y trabajemos con nuestros genitales, entendiendo que es algo sagrado y que debe guardarse para la privacidad, para el amor. Y no. Ninguna sexualidad es más válida que la otra. Y si algunas decidimos cobrar, eso debe ser respetado", concluye Riot.



share