Cultura

Netflix tratará el misterioso asesinato de una monja... y la horripilante historia detrás

¿El nuevo 'Making a Murderer'?

Junto a las series, los documentales están viviendo su edad de oro gracias a las plataformas de streaming. Recientemente, el documental Beware the Slenderman se convirtió en un gran éxito con una historia sobre niñas asesinas y obsesionadas con este particular personaje. Y Netflix ha firmado alguno de los mejores documentales de los últimos tiempos como Making a Murderer o Amanda Knox.

Ahora, han traído de vuelta uno de los asesinatos más polémicos de EEUU en el siglo XX, el de la monja Catherine Cesnik. Asesinada en 1969 por estar a punto de destapar casos flagrantes de pedofilia en Baltimore (Maryland, EEUU), Cesnik volvió a aparecer en las portadas de los diarios en 2015, después de que The Huffington Post publicara un extenso reportaje sobre su muerte.

Tras esclarecer muchos de los hechos encubiertos durante décadas, Netflix ha producido el documental The Keepers, que tendrá una duración de siete capítulos. Se estrenará el 19 de mayo, pero ya podemos ver su tráiler:

Para entender la historia del documental hay que remontarse a finales de 1969. La hermana Catherine Cesnik, profesora del colegio de niñas Archbishop Keough High School, desapareció sin dejar rastro el 7 de noviembre. Helen Russell, la monja con la que compartía piso, advirtió que llevaba casi un día sin aparecer, por lo que avisó a dos sacerdotes, Gerald J. Koob y Peter McKeon.

Fueron ellos los que contactaron con la policía en mitad de la noche. Cuando recibieron el aviso, no tardaron el actuar. Los agentes se desplegaron por la ciudad y pronto encontraron a su coche estacionado ilegalmente en un lugar alejado de donde solía dejarlo.

Durante varios meses, el paradero de Cesnik fue un misterio. Pero , a principios de 1970, encontraron el cuerpo en el propio municipio. Había sido estrangulada y golpeada por un objeto contundente hasta la muerte.

Vía Netflix

La primera acusación del detective del caso, Nick Giangrasso, fue a parar hacia el padre Koob. Él y Cesnik habían tenido una relación anteriormente, aunque terminaron en cuanto tomó sus votos como monja. Giangrasso sospechaba de un asesinato machista, pero Koob tenía una coartada. No podía haber sido él.

A sabiendas de que podía haber algo más turbio detrás, el detective continuó la investigación hasta que encontraron el cuerpo. Entonces, tuvo que entregar el caso a los agentes del condado de Baltimore. Pero, como reconoció en el reportaje del Huffington, se mostró reticente al hacerlo, ya que sospechaba que la Iglesia estaba implicada de alguna forma en la trama.

Tras unos años de investigación sesgada, los detectives de Baltimore abandonaron el caso tras alegar que no encontraban ninguna pista.

Vía Huffinton Post

Hasta 1992, 23 años después de lo ocurrido, no surgió el rastro de lo que acabaría llevando al descubrimiento del asesinato de Cesnik. Una mujer llamada Jean Wehner denunció que, cuando asistió a la escuela Kenough, había sido abusada sexualmente por el padre Joseph Maskell.

En un principio, Wehner se dirigió a las autoridades locales de la Iglesia. En ese momento, Maskell trabajaba como sacerdote en Baltimore, así que fue apartado de su cargo mientras iniciaron una investigación interna. Sin embargo, no encontraron ninguna evidencia, así que volvió a su puesto sin mayor problema.

Cuando esto ocurrió, los abogados de Wehner comenzaron a contactar con antiguas alumnas de la escuela, y pronto encontraron varios testimonios de personas que habían sufrido lo mismo. Una de las abusadas, Teresa Lancaster, fue la que demandó a Maskell en los juzgados.

Según explicó al Huffington, Wehner recordó entonces una de las peores experiencias de su vida. En noviembre de 1969, después de haber acabado con la monja, Maskell la llevó hasta un lugar apartado, donde le mostró el cadáver. Estaba lleno de gusanos, y sus palabras fueron:

“Esto es lo que ocurre cuando dices cosas malas de la gente”.

Vía Huffinton Post

El detalle de los gusanos fue uno de los que más peso dieron a su argumentación, ya que los resultados privados de la autopsia demostraron que las criaturas, efectivamente, se habían adentrado en su cuerpo.

Las acusaciones de Lancaster, Wehner y otras mujeres que se sumaron como testigos comenzaron a destapar una trama en la que habían muchas más personas implicadas. Aparte de Maskell, se demostró que el director de estudios religiosos Neil Magnus y el ginecólogo local Christian Richter estaban involucrados en numerosos casos de abuso sexual en la escuela.

Incluso, tres de las víctimas dijeron haber sido obligadas a prostituirse con todo tipo de hombres. Entre ellos con varios policías uniformados. Los testimonios eran claros, pero la demanda civil fue desestimada por la corte, ya que en ese momento las acusaciones de abuso sexual caducaban a los tres años de que ocurriera.

Por su parte, la Iglesia protegió a Maskell con un experto que aseguró que era imposible que tales recuerdos se hubieran reprimido durante décadas, solo para aparecer de golpe tantos años después.

Foto: Laura Bassett / Vía Huffington Post

La resolución fue descorazonadora, pero el testimonio de Wehner activó una investigación policial contra Maskell. Este huyó rápidamente a Irlanda. Allí permaneció hasta su muerte en 2001, sin nunca haber sido condenado por sus atroces crímenes.

Tampoco llegaron a tiempo de investigar al padre Magnus, que había muerto en 1988. Y Ricther, el ginecólogo que admitió que Maskell había acompañado a sus alumnos a su habitación (aunque negó abusos por su parte), murió en 2006 sin que le ocurriera nada.

Tras las muertes de los acusados, toda investigación se abandonó. Nadie había pagado por sus abusos sexuales y la muerte de Catherine Cesnik seguía sin ser destapada. Hasta 2013.

Vía Netflix

Gemma Hoskins y Abbie Schaub, dos antiguas alumnas del instituto que no habían sufrido abusos –probablemente por ser de las alumnas que más carácter mostraban– decidieron seguir buscando información sobre el asesinato de la monja. Así que se pusieron en contacto con antiguas compañeras. Varias les dijeron que Cesnik quería acabar con los abusos de Maskell.

Lo más probable, por tanto, es que el padre Maskell acabara con ella antes de que revelara que era un pederasta.

Esta versión se fortaleció en el reportaje de 2015. En él, una mujer que pidió permanecer en el anonimato aseguró que estuvo en el apartam  ento de Cesnik la noche antes de su desaparición. Mientras le contaba que Maskell abusaba de ella, él mismo entró en su piso. 

Allí Maskell le amenazó con una pistola y le dijo que, si contaba algo, mataría a todos sus seres queridos.

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