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¿Es peor el sexo hoy que hace 14 años?

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Es lo que sostiene Valérie Tasso, pero hay razones para pensar que no es del todo cierto

Luna Miguel

06 Junio 2017 17:00

¿Qué habría pasado si Valérie Tasso hubiera publicado Diario de una ninfómana en 2017 y no en 2003?

¿Seguiría siendo un bestseller?

¿Escandalizaría?

¿Importaría a alguien?

De esta batería de preguntas nace Sexo 4.0, un ensayo en el que la propia Tasso arremete contra “el nuevo (des)orden amoroso” que según ella vienen provocando las redes sociales en los últimos 14 años.

Tasso, que en la sesión de preguntas de una conferencia fue cuestionada por la vigencia de su primer y revolucionario libro, tiene la teoría de que en ese tiempo el morbo ha muerto, de que el sexo se ha convertido muchas veces en un ridículo bien de consumo, y de que empresas como Facebook, Google o Amazon están resquebrajando nuestros ideales de amor y nuestra libertad sexuales.  

Entre observaciones con las que se pretende demostrar que vivimos un apocalipsis de los afectos —la autora insiste en múltiples ocasiones en que el erotismo ha corrido peor suerte en los últimos 14 años que en el resto de la historia de la humanidad— y entre chistecillos o dobles sentidos sexuales con los que constantemente pretende agilizar sus reflexiones más serias, Valérie Tasso construye un retrato catastrofista y bastante egocéntrico del momento que vivimos.

Resulta llamativa su obsesión por demostrar las grandes diferencias que separan nuestro presente de lo que ocurría en 2003, premisa que enuncia incesantemente en cada uno de los capítulos de Sexo 4.0.

Así, a veces el lector puede tener la sensación de que el ensayo sólo es un lamento personal por los “tiempos mejores” en vez de un esfuerzo por comprender, o por dignificar, o incluso por proponer alguna solución a los valores del presente.

Diario de una ninfómana y su posible o imposible peso en la sociedad actual se convierte de esa manera en un fantasma que lo vertebra todo. En un dolor de cabeza que no la abandona, y en una duda que le acompaña del comienzo hasta el final del texto, que también podría resumirse desde la cita de Woody Allen con la que el ensayo se ha promocionado: “como decía Allen: echo de menos la época en la que el aire era limpio y el sexo sucio. Yo, en ocasiones, también.”

Sexo 4.0 es la nostalgia de quien tiene que justificar que su exhibicionismo sensato de hace 14 años frente al insensato de los selfies y de las redes de hoy; la nostalgia de quien en su día rompió los rígidos moldes de algunas mentes pero que se niega a aceptar que hoy otros puedan romperlos; la nostalgia de quien fue “la ninfómana más famosa de España” y ahora tiene sentimientos encontrados por haber dejado de serlo.

Por ello, lo más interesante de la publicación de Sexo 4.0 no es su reclamo en sí, sino precisamente las preguntas en cuya respuesta falla. Porque, ¿qué habría pasado si Valérie Tasso hubiera publicado Diario de una ninfómana hoy?

¿Seguiría siendo un bestseller?

¿Escandalizaría?

¿Importaría a alguien?

Quizá las elucubraciones de la autora vengan provocadas por su miedo encontrar una respuesta negativa. Sin embargo, que Diario de una ninfómana no pudiera ser hoy un éxito en ventas vendría dado no sólo por el hecho de que las nuevas tecnologías hayan comenzado a abrir una enorme puerta al feminismo, a la libertad de elección y a las pedagogías del placer, sino también a que precisamente alguien como Tasso ya contribuyó a derribar grandes tabúes hace más de una década.

Entonces, otra vez: ¿qué habría pasado si Valérie Tasso hubiera publicado su primer libro hoy y no hace 14 años?

Probablemente nada. O probablemente no tanto.

Y eso, para nosotras, sólo puede ser la prueba de que en verdad sí estamos avanzando.



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