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Lit

El último poema de Antonio Hernando

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Un monólogo interior y trágico tras la victoria de Pedro Sánchez

Diego Álvarez Miguel

22 Mayo 2017 15:06

El ser humano es un ser construido a base de contradicciones. De ahí la imposibilidad de que algún día logre escapar de ellas. Como un árbol no puede escapar de sus raíces o una flor no puede perdurar sin su semilla.

Si a mí se me encomendase, si mi tarea fuera, si yo tuviera que escoger un final, no sería como este.

Hace años que Julio Cortázar pisó la hierba por la que el portavoz, como el poeta, debía caminar: “Del sí al no, ¿cuántos quizá?”. Sin embargo, ay, sin embargo, no era la hierba lo que ocultaba mi camino, sino la fronda terrible del deber y la avaricia.

Y a saltos, como un mono o un pájaro inquieto de rama en rama, pasé del rotundo no a la abstención, del no es no al tal vez, del tal vez al absoluto sí, levantando el monolito de la contradicción y la mezquindad sobre mi imagen dibujada en los televisores de media España.

De la amistad a la traición, de la traición al deseo, del deseo a la más absoluta derrota.

Dejando, como un molusco alado, una repugnante baba por allí donde pasaba.

Por eso.

Por eso y solo por eso, al tiempo que en la tercera planta de Ferraz se terminaban de contar los votos que daban la incontestable victoria a Pedro Sánchez, me asomo al vacío desde el ático, sabedor de que mi vida ha entrado en una espiral irresoluble, en un laberinto imposible de desandar.

Sabedor, como digo, de que ahora solo tengo dos opciones:

Bajar caminando por las escaleras.

O no.

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