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Como todas las historias de amor, esta también es una historia de fantasmas

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Se ha estrenado 'A ghost story', una película protagonizada por Casey Affleck y Rooney Mara que se inspira en un cuento de Virgina Woolf

eudald espluga

09 Agosto 2017 06:01

Un fantasma es una imagen que queda impresa en nuestra fantasía. Es una ilusión, un error de percepción vinculado a la esperanza y al deseo. Fantasear es evocar imágenes, impresiones, ideas; y los fantasmas son estas imágenes, impresiones e ideas convertidas en una quimera, en el espejismo de su realización.

Y podemos pensar: lo aterrador de los fantasmas —lo realmente espeluznante— son las fantasías que nos asaltan mientras a nuestro alrededor todo sigue igual; mientras habitamos una casa desierta en la que las puertas no se abren solas, donde no hay ruidos misteriosos ni apariciones sobrenaturales. 

Y podemos pensar: lo aterrador de los fantasmas es que no existan. O que no los percibamos. Lo aterrador es que tengamos que vivir con la ausencia de nuestros muertos, con la soledad de nuestras fantasías, y no con su presencia.

(Casey Affleck en 'A Ghost Story')

Esta es precisamente la premisa de A Ghost story, la película de David Lowery protagonizada por Casey Affleck y Rooney Mara: explorar una historia de fantasmas en la que los muertos y los vivos lleven existencias paralelas, autónomas, inconmensurables. El film se centra en el dolor y la pérdida, retratando un fantasma estático y silencioso que se dedica a contemplar como su mujer trata de rehacer poco a poco su vida.

Como afirmó Lowery en el preestreno de la película en Sundance, se trata de una interpretación libre del cuento de Virginia Woolf, La casa encantada. En el relato de la inglesa, se nos presentaba la existencia cruzada de dos matrimonios: uno de espectros, que recorren la casa abriendo puertas y armarios, buscando algo con desesperación, y uno de personas vivias, que asisten al misterioso espectáculo.

"A cualquier hora que una se despertara, una puerta se estaba cerrando."

Con estas palabras se inicia el relato de Woolf, las mismas que la película utiliza como epígrafe para enmarcar su relato.

El uso de la primera persona no es casual. Al menos desde Henry James, con la publicación de Otra vuelta de tuerca, se ha insistido en el valor de la focalización narrativa en las historias de terror: al cercenar la capacidad de observación del lector, obligándolo a ceñirse a la corta —y quizá distorsionada— perspectiva del narrador, el relato resulta mucho más inquietante. No solo por la inmensidad de lo desconocido, sino porque nos resulta imposible distinguir si las fantasías son solamente esto, imaginaciones, meras proyecciones del dolor del personaje protagonista, o si bien estamos ante entes metafísicos que existen independientemente de sus figuraciones.

(Rooney Mara en 'A Ghost Story')

Es la misma técnica que encontrábamos en una de las películas de fantasmas más recientes e innovadoras: Personal shopper, de Olivier Assayas. En el film del francés, la focalización narrativa en el personaje encarnado por Kristen Stewart servía para enlazar dos hipótesis, dos visiones de una misma idea de fantasma. Por un lado, las apariciones reales de seres del otro mundo -que veíamos en la pantalla y cuya existencia física era innegable-. Por el otro, lo fantasmático de nuestra relación con el capitalismo, centrándose en la mediatización del deseo en las redes sociales.

Sin embargo, A Ghost Story parece querer darle la vuelta a esta idea. Porque si bien los fantasmas siguen siendo —como en Henry James— indistinguibles de las fantasías de la protagonista, aquí -aunque quizá sea irrelevante-, el fantasma es real. Un fantasma que busca lo mismo que su esposa; lo mismo que buscaban, al fin y al cabo, los espectros del relato de Woolf: "la luz en el corazón", el amor.

Quizá esta adaptación —que todavía no tiene fecha de estreno en España— nos permita entender aquella idea expresada tantas veces por David Foster Wallace, que terminaría dando título a su biografía: todas las historias de amor son historias de fantasmas.

(Vía Electric Lit)

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