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No es acoso sexual, es melodrama: la novela de campus más polémica

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Demandas por difamación, acusaciones de acoso sexual y una larga polémica con el feminismo: la novela de Laura Kipnis está en el ojo del huracán

eudald espluga

19 Mayo 2017 16:38

Con su novela Unwanted advances: sexual paranoia comes to campus, Laura Kipnis se ha metido en todos los jardines posibles. Todos: no ha dejado ni uno sin pisotear. Si conectar el flirteo no deseado con la paranoia sexual ya desde el  título nos pareciera poco, la cubierta del mismo viene rubricada por un ataque frontal al feminismo:

«Si esto es feminismo, es feminismo secuestrado por el melodrama»

Situémonos, porque hay más. La de Kipnis es una novela de campus que parte de un caso real de acoso sexual producido en la universidad de Northwestern, en la que Kipnis ejerce como docente. El caso que le interesa es el de Peter Ludlow, profesor de filosofía, quien renunció a su puesto tras recibir acusaciones de acoso sexual por parte de dos estudiantes.

Que este sea el motor narrativo de la novela no es para casual. El objetivo de Kipnis es problematizar la normativa universitaria que regula la discriminación de género. Su idea, resumida toscamente, es que nos estamos poniendo demasiado intensitos con el tema de la mala conducta sexual. En un old times-good times de manual, Kipnis recuerda la cantidad de profesores que han terminado casados con sus estudiantes: los que antes eran respetables ciudadanos, suspira, ahora son abusadores de poder avant la lettre.

Por supuesto, el libro de Kipnis una ficción. Sin embargo, a pesar de la utilización de seudónimos para narrar la historia, acaba de ser demandada por una estudiante. Esta, que permanece en el anonimato, alega que Kipnis ha invadido su privacidad (publicando mensajes de textos y otros detalles reales de su vida privada) y que, además, la ha difamado.    

¿Cómo? En su empeño por mostrar la paranoia sexual que cree detectar en las universidades, y sin temor a culpabilizar la víctima, presenta a la estudiante como un ser mentiroso y manipulativo. Para Kipnis la cuestión se reduce a una excesiva sensibilización pública ahora aprovechada por parte de las estudiantes que, ante sus despechos amorosos, pueden presentarse como mártires de la causa feminista. Su diagnóstico general es que las mujeres sufren una "crisis de agencia".

Pero el caso, si cabe, es todavía más intrincado. La ahora demandante ya había tenido un encontronazo previo con Kipnis, puesto que junto con otros estudiantes había presentado una queja a la universidad por la publicación de su ensayo sobre la paranoia sexual. Todo parece indicar que, al menos en parte, el personaje de la novela de Kipnis podria ser una venganza.

Volviendo a lo literario, la presentación que hace Kipnis de esta psicosis de lo políticamente correcto recuerda la que proponía Philip Roth en La mancha humana. Allí el tema era el racismo, y el caso a partir del que se presentaban las acusaciones era mucho más endeble. Pero si bien la obra de Roth estaba al servicio del espíritu de complejidad -que Milan Kundera considera que debe ser el espíritu de toda novela-, al tratar habitar en los límites del problema, la de Kipnis se presenta como un apéndice de su alegato contra las normativas universitarias.

Más que poner en juego una intriga novelística, su obra quiere defender una tesis. Y una muy problemática: que se está exagerando con el abuso de poder por parte del profesorado universitario y que el feminismo de lo políticamente correcto que hace de esta lucha su causa no es otra cosa que la excusa de aquellas que no saben convivir con sus fracasos sentimentales.



(Vía: The New York Times)

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