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12 regalos de Navidad para personajes míticos de la literatura

No es tan fácil hacer un regalo a nuestros héroes y antihéroes de la literatura. Son caprichosos, en muchos casos están locos y, sobre todo, no existen

Se acercan las fechas navideñas y, seguramente, estés pensando en regalarle algo a tus seres queridos para demostrarles que les quieres y que estás dispuesto a gastarte tu dinero en ellos.

Tampoco mucho.

Si eres un buen lector, es posible que le hayas cogido cariño a los protagonistas de tus libros. De hecho, no es raro que los aprecies más que a tus seres queridos de carne y hueso.

A fin de cuentas ¿cómo va a decepcionarte un personaje de ficción? Humbert Humbert, el profesor pedófilo que protagoniza Lolita, no puede salirse de las páginas; como mucho, serás tú el que lo decepcione a él.

Sin embargo, no es tan fácil hacer un regalo a nuestros héroes y antihéroes de la literatura. Son caprichosos, en muchos casos están locos y, sobre todo, no existen.

Por eso, para evitar decepcionar a las personas de ficción que más quieres, hemos reunido una serie de 12 posibles regalos que te harán estas Navidades literarias un poco más fáciles:

1. A Gregor Samsa ("La metamorfosis", de Franz Kafka): cucal.

Cuando el hijo de la familia Samsa amanece convertido en un asqueroso bicho negro, ni se le pasa por la cabeza un utilizar insecticida. Pero en unos días, no te preocupes... Lo agradecerá.

2. A Harry Potter ( Harry Potter y la Piedra Filosofal, de J.K. Rowling): maquillaje que cubra mucho.

Para cuando Harry no quiera ir enseñando cicatriz (y que no lo reconozcan como el-niño-que-sobrevivió), ¿qué mejor que un poco de maquillaje bien grueso que le cubra la frente?

3. A Eliza Doolittle ( Pigmalión, de George Bernard Shaw): la suscripción a un curso de pronunciación online.

En Pigmalión, la obra de teatro de Bernard Shaw que dio origen al musical de Hollywood My fair lady, la trama comienza cuando la vendedora de flores Eliza Doolittle acude a unas clases de fonética con el profesor Henry Higgins. Con un cursillo no presencial, podría ahorrarse el mal trago.

4. A Frodo Bolsón ( El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien): un joyero.

Durante la famosa trilogía escrita por Tolkien, Frodo las pasa canutas por llevar el anillo atado al cuello con un cordel. Un cofrecito para llevar sus joyas podría salvarle el culo en más de una ocasión.

5.  A Hermione Granger ( Harry Potter y el cáliz de fuego, J.K. Rowling): un cepillo.

Durante las novelas de la saga, el pelo de Hermione Granger es descrito como enmarañado, grueso y poco elegante.

Puede que sea una elección estética de Hermione, pero quizás se deba a que no tiene un cepillo con que arreglarse todas las mañanas. Y eso es fácil de solucionar.

6. Bella Swanson ( Crepúsculo, de Stephenie Meyer): unos condones sabor a ajo.

El motivo es evidente. Digamos que los embarazos de vampiro son de altísimo riesgo.

7. A Elizabeth Bennet ( Orgullo y prejuicio, de Jane Austen): una pistola y mucho dinero.

La mayoría de los problemas podrían solucionarse así. O no. Pero Elizabeth Bennet tiene pinta de saber manejarlo.

8. A Ana Karenina ( Ana Karenina, de Lev Tolstoi): de nuevo, un método anticonceptivo.

Parece que el 80% de las tramas de la historia de la literatura podrían solucionarse con paquetes de Durex. Si Ana Karenina no se quedase embarazada del conde Vronski, otro gallo nos cantara.

9. A Ulises Lima ( Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño): una ducha regulable, para que no moje todos los libros cuando quiera leer y ducharse al mismo tiempo.

El personaje de Ulises Lima en la novela de Bolaño lee continuamente (como al parecer hacía el escritor real en el que se basó, Mario Santiago Papasquiaro). Incluso en la ducha, lo que hace que deje todos los libros con las páginas empapadas e ilegibles. La solución es tan sencilla como poner la alcachofa un poco más abajo y levantar los brazos para leer.

10. A Humbert Humbert ( Lolita; de Vladimir Nabokov): una ampolla de bromuro.

La castración química podría no ser la solución para los problemas del desagradable Humbert Humbert. Pero oye, podría salir una secuela de Lolita muy curiosa.

11. A Heathcliff ( Cumbres borrascosas, de Emily Brönte): unas clases de yoga.

Tío, Heathcliff, relax. Detén esa caldera hirviente de maldad un rato (el saludo al sol podría ayudarle mucho en eso).

12. A Alicia ( Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll): un libro con ilustraciones y diálogos.

Al comienzo del famoso libro de Lewis Carroll, Alicia está sentada bajo un árbol. La acompaña su hermana y está leyendo un libro, pero este le aburre porque no tiene "diálogos ni ilustraciones". Después, empieza la locura: aparece el apresurado conejo blanco, Alicia le sigue a la madriguera en el árbol... y el resto es historia.

Si alguien le hubiera regalado a Alicia un libro con una portada tan alucinante como las del propio Lewis Carroll, posiblemente todo se hubiera quedado en una bucólica lectura campestre. Pero quién sabe.

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