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Hay una razón por la que los gatos están obsesionados con las librerías

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Ratones, silencio y montañas de libros: razones por las que a los gatos les encanta esconderse entre las estanterías de libros

Xaime Martínez

23 Enero 2017 12:57

Entre los extraños seres que pueblan las librerías, hay unos que destacan por encima de los demás: los gatos, cuyas poses elegantes y manifiesto desprecio por la lectura los convierten a menudo en el foco de atención.

No es raro entrar en una librería y encontrarte, vigilando desde las alturas, con los ojos amarillos de un gato.

Sus habilidades como cazadores de ratones hacen de ellos habitantes perfectos para las librerías. Se ocupan de mantener a salvo el papel de los libros a la vez que constituyen un reclamo para los compradores, que muchas veces ven en sus costumbres solitarias un reflejo de las suyas.

Y es que los gatos están encantados en las tiendas de libros, donde hay silencio, ejércitos de adoradores, estanterías en las que esconderse y montañas de best-sellers a las que subir.

Pero eso no es todo.

O al menos, no lo es según Jason Diamond, que escribió para LitHub un artículo en el que propone una razón distinta para la fuerte vinculación entre felinos y libros.

Los gatos fueron domesticados por primera vez en el Antiguo Egipto, donde los necesitaban para controlar las plagas que asolaban sus cosechas. Pero además, también consiguieron que los felinos descubrieran su otra vocación: proteger los papiros.

Así, se convirtieron en guardianes de la cultura y en pequeños dioses (de hecho, el pueblo egipcio castigaba con la muerte a quien matase a un gato).

Esta costumbre se mantuvo a lo largo de los siglos. En cuentos sufíes de la edad dorada del Islam así como en manuscritos medievales se refieren a los felinos como vigilantes que se aseguraban de que ratones y otros animales no acabasen con el papel de los múltiples volúmenes que se guardaban en las bibliotecas.

Gatos y literatura han estado unidos desde los inicios de la Historia, y por ello no resulta extraño que prefieran los libros a las personas.

Por tanto, la próxima vez que entres en una librería y veas un gato piénsatelo bien. Acarícialo, pero ten en cuenta que podría llevar ahí más tiempo, mucho más tiempo que tú.


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