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Por qué nunca debes prestar tus libros A NADIE

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"Si te devuelven un libro destrozado, finge que todo está bien, y un par de semanas más tarde vete a su casa y haz trizas todos los libros que encuentres"

Xaime Martínez

11 Enero 2017 19:30

La gente se pone fácilmente violenta con el tema de prestar libros.

El otro día, el periódico La Nación publicó un artículo en el que se exploraban diferentes opiniones sobre el tema por parte de escritores, periodistas y profesores.

Y una cosa quedó clara: prestar tus novelas, poemarios o cómics a un amigo, por mucho que confíes en él, puede generar cantidades inesperadas dolor.

En el artículo escrito por Daniel Gigena para el periódico argentino, la novelista Giselle Aronson da unas palabras que resumen muy bien las sensaciones de todos los amantes de los libros que algún día se han arrepentido de su generosidad:

"Tengo sentimientos contradictorios en torno al tema. Entiendo, sostengo y defiendo la divulgación de la cultura, de la palabra escrita. Adhiero al valor de su circulación, su difusión, a la necesidad de que los textos alcancen a lectores cada vez más distantes y diversos. Pero me gana esa especie de egoísmo del que no renegamos quienes amamos los libros".

Hablar de literatura es una de las mejores cosas de la vida —de hecho, para mucha gente es incluso mejor que la lectura (e independiente de esta)— y, por eso, cuando hablamos de libros no es raro que nos vengamos arriba y acabemos prestando a alguien el objeto de nuestra adoración.

En ese momento te exaltas y no puedes concebir nada mejor que compartir tu experiencia literaria con un amigo para luego hablar aun más de ello.

Pero en cuanto los ánimos se calman empiezan las preocupaciones:

¿Cuánto va a tardar en leerse la novela?

¿Y si me apetece leerla mientras tanto?

¿O mirarla?

¿Y si nunca me la devuelve o, peor aún, me la devuelve SUBRAYADA?

En foros de Internet como Reddit, muchos usuarios buscan consuelo o consejo en las experiencias de los demás prestando libros. Tratan de contestar a esas preguntas que todos nos hacemos y, atención, parece no haber más respuesta que la que ya sabías de antemano: nunca sueltes libros si quieres volver a verlos.

"Cada vez que he desobedecido mis instintos y he prestado un libro porque realmente me gustaba y pensaba que a X también le gustaría, empecé a ponerme ansioso pensando que no me lo devolverían. ¿Por qué no lo han leído? ¿Van a leerlo? ¿Alguna vez me lo devolverán? ¿Debería comprar otra copia porque quiero tener una copia para mí y luego si me lo devuelven sencillamente regalaré la otra? ¿Quiero sacar dinero de mi presupuesto para libros comprando uno que ya he leído y que no voy a querer leer otra vez por ahora? ¿O es mejor esperar a que tenga ganas de releerlo y comprarlo entonces? ¡Pero quiero que esté en mi estantería! ¿Por qué no pueden leer el puto libro?

No lo hagas. Sigue acaparando, hijodeputa acaparador de libros. No cambies. Es mejor así".

Aunque en este tipo de foros siempre acaban por aparecer voces que llaman a la calma, que dicen que no es tan grave, que no pasa nada por maltratar los libros y por tenerlos llenos de páginas dobladas por cuenta ajena, nadie parece hacerles caso.

Sí, es cierto que los libros usados solo revelan que han sido leídos —y eso es para lo que están hechos— pero todas las teorías se desmoronan cuando es TU PROPIA MADRE la que te lo estropea:

"Le dije a mi madre que me jode la vida cuando ella se lleva mis libros en el bolso y se estropean y como ella sabe que me vuelvo loco en lo tocante a mis libros desde entonces se hace sobrecubiertas de papel usado y otras mierdas para poner sobre la cubierta real del libro. Así que si tienes problemas con tu madre, quizá puedas hablar con ella. O sencillamente incluirla en tu lista negra: no va a ser el fin del mundo".

¿Cuál es el origen de este extraño vínculo con los libros-objeto físico que nos gustan?

Nadie lo sabe muy bien: podría tener que ver con que sentimos a los libros como seres casi animados por todas las vidas que contienen. Cuando son dañados, se daña también nuestra relación con el yo que los leyó o los quería leer.

Al final, solo hay dos soluciones: o dejar los libros y que no te importe no volverlos a ver, porque crees en la circulación gratis de la cultura, o no dejarlos y convertirte en un ogro avaricioso que vive en una magnifica biblioteca.

Posiblemente ninguna de las dos te dará la felicidad, especialmente si ya has perdido uno de los ejemplares que tanto querías.

En ese caso, será el momento de tomar medidas drásticas (como las de este usuario de Reddit):

"Si te devuelven un libro destrozado, finge que todo está bien, y un par de semanas más tarde vete a su casa y haz trizas todos los libros que encuentres".

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