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El porno es perverso porque tu cerebro es perverso

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¿Qué significa la obsesión con el sexo que presenta nuestra sociedad?

Xaime Martínez

11 Mayo 2017 14:01

Imagen: Getty

En la historia del siglo XX se trenzan, hasta el punto de ser casi indistinguibles, la liberación sexual y la comercialización del sexo.

Como todas las revoluciones vigiladas por el capital, la revolución sexual ha sido muy rentable para los espabilados que han sabido montarse en la cola del cometa.

Y la pornografía —que podría ser, junto al humor, una de las formas narrativas más fisiológicas, por cuanto su objetivo pasa únicamente por ocasionar excitación— es el mejor ejemplo de esto, como se afirma en el ensayo de reciente publicación WePorn.

El libro, que reúne textos de diferentes autores francófonos, cuestiona la "pornografización" de la sociedad: es dudoso considerar que la pornografía, aun siendo variada y múltiple, nos ayude a tener una relación más natural con nuestra sexualidad, sino que tiende a perpetuar unas relaciones de poder peligrosamente machistas.

Es evidente el uso comercial de la sexualidad y de los cuerpos que se da, por ejemplo, en muchas series de televisión contemporáneas, y que se justifica a través de una libertad sexual (siempre mediada, por supuesto, por el liberalismo) que en algunas ocasiones puede parecerse a la torticera libertad de expresión que defienden la alt-right y los eruditos de la poscensura.

Sin embargo, parece que algunos de los ensayos reunidos en WePorn no nacen de una reflexión demasiado profunda sobre la cuestión en el plano sociocultural, sino de posiciones típicamente conservadoras. 

Así, el psicoanalista y escritor Gérard Wajcman opina que "las obras de arte que pretenden ser provocativas se ven obligadas a entrar en la subasta, en una inflación siempre fatigosa, y resultan finalmente risibles, rozando lo grotesco o lo penoso".

En definitiva, el libro de WePorn revela la necesidad de volver a pensar la manera en que representamos el sexo.

Pero si vamos a hacerlo desde la misma rabia meapilas que llevó al Vaticano a camuflar los genitales de la Capilla Sixtina un año después de la muerte de Miguel Ángel, mal vamos.


(Vía ActuaLitté)

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