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Berlín no es una ciudad tan maravillosa como piensas

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El cómic 'Berlín 2.0' evidencia las dificultades laborales de la capital germana

Alberto Del Castillo

10 Mayo 2017 12:15

Locales clandestinos con música techno, grafitis actuando como prenda de ropa de la ciudad, vestigios de la existencia de un muro que separaba la ciudad en dos. No hay duda. Estamos hablando de Berlín. O, mejor dicho, Mathilde Ramadier está hablando de ella y Alberto Madrigal la está dibujando.

Humor ácido y conciencia de clase adquieren protagonismo en Berlín 2.0, el cómic sobre la otra cara de la capital germana que acaba de publicar Norma Editorial.

Margot, como otros tantos jóvenes, es una recién graduada francesa que, en busca de oportunidades laborales, emprende un viaje hacia la nueva Arcadia, Alemania. A pesar de que las primeras impresiones de Margot son positivas, a medida que pasa el tiempo, el desánimo tiñe su nuevo día a día a lo largo de noventa y pico páginas de gafapastismo ilustrado que conforman el cómic.

Un desánimo que viene dado, ya no por la falta de oportunidades laborales, sino por las condiciones de las mismas: los trabajos cuya esencia es la creatividad son limitados y la legislación alemana permite la neo-explotación laboral (periodos de prueba, salarios reducidos, trabajos como freelance con el objetivo de que el empresario se ahorre el seguro…).

Iniciativas laborales como los minijobs, impulsadas en 2003 por Gerhard Schröder, el entonces canciller de Alemania, sobrevuelan la obra. Los minijobs son contratos tipo que cuentan con un salario de 400 euros al mes y un máximo —que, normalmente, suele ser más— de 15 horas de trabajo semanales.

Así, Berlín 2.0 se convierte en una suerte de manifiesto contra la precariedad laboral que tiene vigencia en toda Europa. Hablamos de Berlín, sí, pero la ciudad podría ser Madrid, Barcelona, París o Londres.

No obstante, los autores también se preocupan por mostrar las diferencias –como por ejemplo los problemas para comprar la píldora del día después- entre Alemania y su país natal. En el plano positivo, por ejemplo, destaca el respeto a las mujeres: “En fin, mis faldas jamás habían sido tan cortas. Y es posible salir a un club con una amiga, las dos solas, sin ser vistas como guarrillas provocadoras”. El cómic actúa como herramienta de análisis sociológico, como una obra que deja patente la idiosincrasia de Berlín en 2017.

Berlín 2.0 es eso, una obra de pequeños detalles, pequeñas teselas que forman un mosaico que dota de vigor a la frase emitida por el exalcalde Klaus Wowereit: “Berlín, pobre pero sexy”.

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Berlin 2.0


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