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Un poeta va a la cárcel y se convierte en héroe

Hermes Millán fue a una cárcel de Tijuana para leer poemas a los presos y promover la lectura entre ellos

Al más puro estilo Johnny Cash en San Quentin, el escritor uruguayo Hermes Millán hizo las veces de ídolo de masas en una cárcel de Tijuana.

Con el fin de conectar con los presos a través de su literatura y la relación de ésta con sus vivencias y bajo el contexto de la feria del libro de Tijuana, el poeta y psicólogo Hermes Millán estuvo antes de ayer declamando algunas de sus piezas y respondiendo las preguntas de los presos.

Millán optó por leer algunos poemas de su libro más reciente – El circo de las palabras y otros malabares-, poemas cuya temática osciló entre el desarraigo, la paternidad y el desamor; buscando así alcanzar un grado de empatía mayor con la audiencia.

Y lo consiguió. Tal fue la curiosidad que suscitó la actuación del poeta entre los reos, que durante la ronda de preguntas, según asegura EFE, se creó un clima agradable copado de bromas y anécdotas.

Bien sea para hacer germinar en los reos la semilla de la escritura, o bien por despertar sentimientos que la poesía ayuda a canalizar; claramente la poesía no servirá para sacar a los presos de sus celdas, pero sí a hacer llegar a sus mentes más allá.

Durante la ronda de preguntas, la mayoría de las cuestiones estaban ligadas a su faceta de escritor: cómo fueron sus inicios, qué le inspira para escribir, cuán difícil es dar forma a una obra… los convictos, en definitiva, se acercaron a Millán con la curiosidad con la que un niño se acerca a un elemento desconocido.

Puesto que en muchos países del mundo —como Arabia Saudí, Irán, Birmania o Israel— las libertades de los poetas son cada vez menores, y por lo tanto su presencia en la cárcel es cada vez más habitualno deja de resultar paradójica la visita de Millán a la prisión. Mientras que en determinados puntos del globo el poeta va a prisión en calidad de procesado, en este caso ocurre lo inverso: lo que se busca es convertir en poetas a los procesados.

Aun con todo, no es, ni mucho menos, el primer contacto de los presos con el arte. Uno de los ejemplos más destacados de esta relación es Bálsamo y fuga, la exposición comisariada por Mery Cuesta cuya intención era la de mostrar la creación artística en la institución penitenciaria.

Y al final de la visita de Millán, el poeta fue despedido entre aplausos y un grito, el de agradecimiento, que fue unánime.

(Vía El Universal)

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