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El novelista romántico que quiso convertirse en el hombre más poderoso de Francia

Alexandre Jardin ha llegado a la política francesa desde la literatura, pero nadie sabe muy bien qué está buscando

¿Te imaginas que Carlos Ruiz Zafón se presentase a las elecciones presidenciales españolas?

Pues algo así ha sucedido en Francia, donde el exitoso escritor de novelas románticas Alexandre Jardin reveló el pasado 3 de diciembre que será el candidato de L'Appel des mouvements citoyens ('La llamada de los movimientos ciudadanos') a la presidencia del país galo.

El de Alexandre Jardin es un perfil extraño: no es casualidad que una de sus novelas más famosas y ganadora del premio Femina en 1988 llevase por nombre Le Zèbre ('la zebra', que en francés se refiere también a alguien de comportamiento inusual).

Por línea paterna desciende de Jean Jardin — director del gabinete de Pierre Laval, uno de los máximos responsables del Régimen de Vichy— lo que lo llevó a escribir en 2011 un libro llamado Des gens très bien en el que explora el oscuro pasado de su abuelo y que le mereció por una parte el desprecio de su familia y por la otra la acusación de la prensa de estar hinchando la culpabilidad para despertar simpatía.

Pero por lo que es conocido Alexandre Jardin es por sus novelas, y especialmente por las románticas: desde aquella con la que debutó a los 21 años, Bille en tête ('De frente'), hasta una de sus últimas publicaciones, Chaque femme est un roman ('Cada mujer es una novela'), donde explica por qué le gustan las mujeres).

Sus obras han sido grandes éxitos a nivel de público, lo que lo ha convertido en un novelista best-seller, y ha llegado incluso a adaptar varias de ellas para el cine ( Fanfan o la propia Le Zèbre). En esta última, por ejemplo, un notario extravagante al que apodan La Zebra trata de reconquistar la pasión de su mujer por medios también extravagantes.

Entonces, la pregunta que nos asalta es ¿qué pretende lograr verdaderamente Alexandre Jardin con su carrera política?

Para empezar, es reseñable que el movimiento ciudadano fundado por Jardin, Bleu Blanc Zèbre ('Azul Blanco Zebra'), tiene un corte populista: no quieren operar en el eje izquierda / derecha, sino en la distinción entre "habladores" (la casta política) y "hacedores".

Como el propio Alexandre Jardin, su movimiento de "hacedores" es difícil de definir. Por un lado defiende "devolver el poder a los ciudadanos" —aunque de manera un tanto inconcreta— y descentralizar el estado, confiando la administración de muchos asuntos a las pequeñas autonomías.

Y de hecho, buena parte de su apoyo proviene de ayuntamientos rurales, por lo que aunque es muy improbable que gane las elecciones, parece que no dejará de ser una fuerza a tener en cuenta.

Sin embargo, a pesar de este lado más contestatario, la candidatura de Alexandre Jardin no deja de tener un tono similar al de propuestas españolas como la de Ciudadanos.

Jardin no coquetea con la ultraderecha, respecto a la cual ha mostrado distancia en numerosas ocasiones, pero su cercanía a Emmanuel Macron (el Albert Rivera francés) y su insistencia en una "revolución positiva" podrían indicar por dónde van los tiros.

En resumen, Alexandre Jardin permanece como un misterio de la política francesa.

Nadie sabe muy bien si es un soñador, un frío calculador, un inepto político... o las tres cosas a la vez. 

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