PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Lit

El musical inspirado en George Orwell que David Bowie nunca acabó

H

 

Pero el resultado de este no-musical literario fueron tres canciones de Diamond Dogs

Alberto Del Castillo

27 Junio 2017 11:46

David Bowie y 1984 son dos astros, dos meteoritos que impactaron entre sí en 1974. El de Bowie nace hace setenta años, su vía es la industria musical y a los veinte se convierte en un éxito de ventas. El de 1984 se publica hace sesenta y ocho años —justo este junio es su aniversario—, su órbita son las librerías y casi recién nacido pasa a ser un best seller.

Ambos, a pesar de ser fenómenos del siglo XX, han encontrado distintos hitos en el tiempo a lo largo de la historia. El último es reciente. Bowie está en boga. Copa suplementos culturales y el Museo del Diseño de Barcelona alberga David Bowie is, una exposición que repasa su carrera. 1984, por culpa de o gracias a Trump, ha escalado hasta los primeros puestos de ventas en lo que a libros más vendidos de Estados Unidos se refiere.

Ambos astrolitos, de origen británico e idiosincrasia destructiva, impactaron entre sí en 1974. “ Ahora estoy trabajando en una adaptación de 1984 para la televisión”, decía el propio Bowie en una entrevista con William S. Burroughs para la revista Rolling Stone. Siendo una frase que, dentro de la entrevista, pasa desapercibida al ubicarse en un contexto más amplio.

El impacto lo buscaba Bowie, prendado desde su infancia de las ideas expuestas en 1984. Y no sorprende. Las obsesiones del Duque blanco son las mismas que las de Winston Smit. Hablamos de la ilusión de falsa felicidad, del apocalipsis o del control de la población.

Las dimensiones del golpe fueron paliadas por la viuda de George Orwell, poseedora de los derechos de la obra. Sonia Orwell, según reconocen desde algunos medios, no era la mayor entusiasta del arte de Bowie. Con lo cual rechazó la propuesta y con ello la posibilidad de convertir a -quién sabe- Julia, Winston Smith y O’Brien en personajes de estética glam.

El choque entre meteoritos se produjo. No con la fuerza que le imprimió Bowie, pero se produjo. Y los restos desprendidos del impacto fueron tres canciones que integraron Diamond Dogs1984Big Brother y We Are the Dead, título que hace referencia a las últimas palabras de Winson antes de ser capturado por la policía del pensamiento. La primera incluye unos versos que remiten a cuando Winston Smith es apresado y torturado.

Van a partir tu lindo cráneo y lo van a llenar con aire

Y van a decirte que tienes ochenta años, pero no te va a importar, hermano

Van a estar inyectándote cualquier cosa, el mañana no existe

Cuidado con la mandíbula salvaje

De 1984

Aquellos que defienden las conspiraciones afirman que existe un disco entero con canciones exclusivamente basadas en 1984, que hay coleccionistas que nunca han sacado a la luz esas canciones que tienen guardada s. Canciones que estarían cubiertas por la bruma del olvido y los años. Amén de ser, siempre en caso de existir, meros demos con escaso ensayo.

Orwell siguió influenciando canciones y discos enteros; tanto con 1984 -Marilyn Manson, Radiohead…-, como con Rebelión en la granja -The Wall de Pink Floyd-. Y Bowie siguió vinculado al mundo del cine: hizo de Poncio Pilato en La última tentación de Cristo de Martin Scorsese y hacía un cameo en Twin Peaks: Fuego camina conmigo.

A medida que los astros se fueron distanciando entre ellos, cada uno forjó su camino en la órbita que, a priori, no le correspondía.

(Vía: Rolling Stone)

share