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Pues las mujeres están mucho mejor solas que mal acompañadas

A Lola Vendetta no le da miedo ir pegando patadas en los cojones, y lo demuestra en su divertidísimo libro 'Más vale Lola que mal acompañada' (Lumen)

Lola Vendetta lleva una catana en el bolso. Lo hace no porque se guste ir por ahí a lo Kill Bill, sino porque desgraciadamente el mundo está lleno de acosadores en potencia, de violadores, de asesinos. ¿Y cómo iba a defenderse ella de todos esos dedos pegajosos si no es con un arma capaz de cortarlos?

Armas afiladas.

Chistes afilados.

Pezones afilados.

Sangre.

Con esas cuatro cosas podría definirse el humor cáustico con el que Raquel Riba Rossy, madre de Vendetta, dibuja sus viñetas en el cómic Más vale  Lola que mal acompañada (Lumen).

Esta joven ilustradora empezó a ser popular en las redes sociales hace alrededor de un año porque al contrario que algunas dibujantes de su generación —Moderna de Pueblo, Agustina Guerrero, Flavita Banana— sus trazos negros siempre estaban manchados de un rojo politizado, reivindicativo y violento.

Así, su rojo es un color que en algunos casos significa sangre menstrual, en otros significa guerra y en otros incluso significa amor.

A Raquel Riba Rossy no le asusta hablar de ninguna de esas tres cosas, ni mucho menos hacerlo desde lo más profundo y viscoso de sus entrañas.

Su Lola Vendetta, de hecho, es una mujer que tampoco tiene dudas sobre no querer ser madre, que no tiene miedo a hablar de masturbación con sus amigas y que si tiene que pegar un empujón a un baboso de discoteca, se lo pega, y punto.

Y al final, leer Más vale Lola que mal acompañada es liberador. Porque aunque para algunos lectores quisquillosos su mensaje resulte demasiado intenso, lo cierto es que alguien tenía que sacarse la catana. Alguien tenía que decirlo.  

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