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Muere Juan Goytisolo a los 86 años

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El escritor barcelonés, ganador del Premio Cervantes en 2014, ha fallecido en Marrakech, ciudad en la que residía desde hace dos décadas

L.M.R.

04 Junio 2017 15:42

Venía arrastrando una salud delicada. Hasta que hoy, a los 86 años, el cuerpo se le ha parado. El escritor Juan Goytisolo ha exhalado su último aliento en Marrakech, según ha confirmado la agencia literaria Balcells. Nos deja con 86 años.

Fuentes del Consulado español en Casablanca han indicado a Efe que la muerte se produjo por causas naturales y en su propia casa. También han confirmado que el cadáver del escritor no será repatriado a España. La familia ha decidido que sea enterrado allí, en Marruecos, aunque se desconoce dónde será sepultado.


Juan Goytisolo ha muerto hoy en Marrakech a los 86 años. Allí será enterrado en los próximos días por deseo expreso de su familia


Goytisolo llegó a Marruecos de la mano de su amigo —y expareja— Abdelhadi en 1997. Cambió el París mestizo de Sentier, el barrio en el que había vivido durante cuatro décadas con su esposa, la escritora francesa Monique Lange, por la luz y los olores de la medina de Marrakech.

Era su último paso en un viaje de 'desarraización' y consolidación apátrida que Lange definió años antes, en su novela Las casetas de baño, cuando nos recordaba que entre las intenciones de su marido estaba “conducir la lengua española por el desierto” y “llevar a La Meca a Isabel la Católica”. Era su forma de señalar la labor de Goytisolo como uno de los grandes interlocutores literarios entre la cultura europea y la árabe.

Hoy el recuerdo más cercano de muchos, más allá de sus horas de lectura, es el del día que Goytisolo se acercó a Alcalá de Henares a recibir el Premio Cervantes, la distinción más importante de nuestras letras. El escritor prescindió del chaqué protocolario, se puso una americana y una corbata de hace 35 años y soltó uno de los discursos más breves en la historia del premio. También uno de los más políticos. “Digamos bien alto que podemos”, dijo en un claro guiño a la situación política española. “Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia (...) La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera”.


La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera


Así era él. Y con él, sus obras. Desde sus primeras novelas, Juegos de manos y Duelo en el paraíso, ejemplos de la literatura social de posguerra que caracterizó los años cincuenta, hasta saltos laterales como el de Señas de identidad, prohibida en España hasta la muerte de Franco, una obra que esquivaba la narración tradicional en favor de una suerte de “verso libre narrativo” en la que se mezclan los planos, los tiempos y las personas verbales hasta formar un collage de intención vanguardista.

“Con los primeros libros había cumplido con mi deber de ciudadano, pero no con mi deber de escritor: devolver a la literatura algo distinto de lo que recibiste. Sin la idea de novedad no hay obra verdadera”, decía de aquella novela de derrotas, búsqueda infructuosa y desarraigo. Ahí empezó su segunda etapa, la más libre, la que demandaba indagar en el lenguaje.


Con los primeros libros había cumplido con mi deber de ciudadano, pero no con mi deber de escritor: devolver a la literatura algo distinto de lo que recibiste. Sin la idea de novedad no hay obra verdadera


A lo largo de su vida, el autor barcelonés abarcó distintos géneros, desde la narrativa hasta la literatura de viajes, del cuento al ensayo. Fue profesor de Literatura en las universidades de California, Boston y Nueva York. Fue presidente del jurado de la UNESCO que selecciona las Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Y fue corresponsal de guerra en Bosnia y Chechenia.

En paralelo a su actividad más puramente literaria, Goytisolo fue publicando en forma de libro sus reportajes periodísticos sobre Sarajevo o Argelia y reunió sus columnas para prensa en Disidencias y en Contracorrientes. También hubo alguna colección de poemas, como Ardores, cenizas, desmemoria, y libros de memorias como Coto vedado y En los reinos de taifa, una revisión de su infancia y de sus días de compromiso antifranquista, a la vez que un minucioso relato sobre el proceso de asunción de su homosexualidad.

Goytisolo anunció que ponía fin a su obra narrativa en 2003 con Telón de boca, una novela inspirada por la muerte de la que fue su esposa. Desde entonces solo llegaron artículos, ensayos y algún poema.

Eso sí, en marzo de 2015, semanas antes de recibir el Cervantes, depositó en la Agencia Balcells un libro “sobre asuntos sociales y personales” del que no quiso dar más detalles. Lo entregó con una orden: que solo se publique 10 años después de su muerte.


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