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Beyoncé y patriotismo kitsch: la vida fea de los soldados que vuelven de Irak

El libro 'El eterno intermedio de Billy Lynn' (Contra) se enfrenta, a través de una historia terrible y divertida a la vez, al mito de esos héroes que regresan a casa con el escudo roto

¿Qué pensarías si alguien se empeñara en recordarte una y otra vez el peor día de tu vida?

¿Y si ese peor día hubiera sido durante la guerra de Irak, cuando perdiste a uno de tus mejores amigos en un tiroteo con el ejército iraquí?

¿Y si la persona que te lo recuerda una y otra vez —sin darte nada a cambio— es el mismo país que te mandó a la guerra?

Yo estaría bastante cabreado.

Esta es la misma sensación que tiene el protagonista de El eterno intermedio de Billy Lynn, la primera novela del escritor estadounidense Ben Fountain.

La novela narra la historia del escuadrón Bravo, un pequeño grupo de militares estadounidenses que se hace famoso gracias a un vídeo viral grabado durante un batalla en la Guerra de Irak.

Para aumentar la moral del país —que empieza a mirar con suspicacia la aventura bélica de George Bush— los altos mandos planifican una tournée de dos semanas en la cual el escuadrón Bravo recorrerá EEUU haciendo propaganda de la guerra e insuflando energía a sus conciudadanos.

El eterno intermedio de Billy Lynn, que ha sorprendido al mundo literario por venir de un autor que no había publicado ningún libro hasta los 48 años, ha ganado el National Book Critics Circle Award, ha sido finalista del National Book Award y se ha convertido hace unos meses en la nueva película de Ang Lee.

Su éxito es también inesperado por tratarse de un libro sobre la guerra de Irak, campo casi más trillado que el de la Guerra Civil española. Y ya es decir.

Sin embargo, el tono irónico con el que se retratan las expectativas de un país para con sus héroes es muy eficaz, y algunos momentos de la novela son verdaderamente divertidos por toda la parafernalia kitsch que rodea la narración.

El eterno intermedio de Billy Lynn se centra en la última jornada de esa gira triunfal . Al día siguiente de enterrar a los compañeros perdidos en la batalla, los 8 miembros supervivientes del escuadrón son transportados en una limusina blanca a un partido de fútbol americano durante el Día de Acción de Gracias.

Con las cuotas de cheerleaders, Beyoncé, ejecutivos texanos hijosdeputa, barras libres y hotdogs chorreantes de cheddar que requiere la ocasión.

La novela sigue principalmente a Billy Lynn —el soldado raso de 19 años que fue el principal protagonista en el vídeo viral del tiroteo—,  que contempla entre divertido y abrumado la construcción que los medios de comunicación y la gente construye a su alrededor.

A lo largo del partido los acompaña Albert, un respetado productor de Hollywood que los está ayudando a vender su historia a un estudio y que asegura a los soldados que podrán recibir 100.000$ como su parte del botín.

Vemos cómo Lynn cree conocer la realidad horrible de la guerra, mientras que los demás (el público del estadio, la gente del mundo del cine, los ejecutivos...) solo conocen un relato difuso sobre esta: el que les ha contado el presidente Bush, el que han visto en las 8000 películas bélicas como la que Albert quiere grabar sobre ellos, etc.

Pero nadie conoce lo real porque lo real es, sencillamente, la muerte.

De esta novela se ha dicho que contiene elementos muy posmodernos, pero estos no se refieren tanto a recursos narrativos como a su tema: la violencia que ejercen los discursos sobre las personas.

Cuando el escuadrón Bravo no se adecua a las expectativas que todo el mundo tiene sobre lo que deben ser empiezan los problemas.

Y cuando los chicos del escuadrón Bravo revelan que odian la guerra, que Estados Unidos les ha jodido la vida pero que regresar a los McDonalds en los que trabajaban antes de Irak tampoco es la solución, empiezan los problemas: los roadies que montan el escenario se enfretan a ellos y acaban dándoles una paliza, el público queda asustado por lo brutal de unos chicos que no han conocido más amabilidad que la de las trincheras, los productores de cine se niegan a trabajar con ellos...

Porque en el fondo, nadie quiere saber nada de un héroe que vuelve.

Decían los espartanos de 300 que los verdaderos guerreros vuelven con su escudo o sobre él, pero ¿qué pasa cuando vuelves con tu escudo roto?

¿Y si nunca llevaste escudo?

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