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La loca adolescencia de Marine Le Pen, una ultraderechista fiestera

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Se publica una biografía no autorizada de la líder del Frente Nacional que desvela ese pasado que muchos quisieron mantener en secreto

Xaime Martínez

03 Febrero 2017 18:00

Es difícil conocer a un político: los medios de comunicación, sus propios gabinetes de prensa y sus enemigos acaban construyendo un muro a su alrededor.

Un muro hecho de alabanzas, insultos, mentiras y extrañas insinuaciones.

En el caso de políticos controvertidos este fenómeno se multiplica, pero entre todos ellos hay una que (hasta ahora) nos resultaba totalmente desconocida: Marine Le Pen.

Por esta razón, se acaba de publicar en Francia un profundo análisis periodístico de la figura de Le Pen que explora las raíces ideológicas, personales y sociales de la líder del Frente Nacional y que resume algunas de las tesis presentes en su biografía no autorizada de Marine Le Pen, La política a pesar de ella.

A menudo, la mejor manera de acceder a la verdad acerca de un político es a través de aquellos que los odian. Y Marine Le Pen, desde luego, tiene muchos enemigos.

Mathieu Dejean y David Doucet han entrevistado a antiguas amistades, familiares, asesores de su padre e importantes miembros del partido para desvelar algunos datos impactantes sobre el pasado de Le Pen.

Criada en una familia muy tradicional en apariencia, Le Pen es la hija pequeña de las tres que tuvo el matrimonio de Jean Marie y Pierrette Le Pen. Como hija de uno de los políticos más polémicos de Francia, Marine vivió una infancia rara: atentados en su propia casa, pocas libertades, un futuro cuidadosamente planificado...

Pero es que Marine no iba a ser la heredera política de su padre. Ese papel estaba reservado a la hermana mayor, Marie-Caroline, que hablaba inglés, había estudiado en Oxford y desde el principio hizo carrera en política.


Sin embargo, su matrimonio con un miembro de la otra facción del Frente Nacional acabaría por distanciarla de su padre, y cuando el antiguo FN se escindió en dos a raíz de esta guerra civil, la heredera Marie-Caroline tomó partido por los opositores de Jean-Marie.

La hija más pequeña de los Le Pen por el contrario estudió Derecho en una facultad asociada a la Sorbona parisina y, según ha revelado la biografía no autorizada, a ella lo que le gustaba era salir de fiesta, hasta el punto de que en aquella época era conocida como la "night-clubbeuse" ('la discotequera').

Aunque, desde luego, todas las declaraciones están mediatizadas por los intereses políticos de aquellos que han decidido hablar sobre Marine Le Pen, sus revelaciones parecen tener visos de ser ciertas.

A principios de los años 90, Marine sentía un desinterés absoluto por la política profesional. Fue entonces cuando descubrió la noche parisina, "que se convertiría en su templo", y en especial los antiguos baños municipales de la calle Bourg-l'Abbé, en el Marais.

Allí se reunían (para bailar, ligar y drogarse) celebrities como Iggy Pop, Robert Deniro, Prince o David Bowie, así como lo más selecto de la juventud francesa.

Y entre ellos destacaba Marine Le Pen, que de igual forma bailaba y sonreía como levantaba la voz para defender las ideas ultraderechistas de su padre.

De esta época, los testimonios que nos quedan están deformados por la mojigatería ("los chicos le acariciaban los muslos delante de todo el mundo y ella no se avergonzaba") así como por las opinones de una generación mayor que no supo entender la cultura de club (lo demuestran las palabras de su madrastra, quien dijo que "no deberíamos haber dejado que su imagen se degradara así. Las hijas de Jean Marie iban a todas las discotecas de moda").

A pesar de todo ello, cuando Marine entró en política casi por casualidad —para apoyar a su padre en la guerra contra el segundo del Frente Nacional— todo esto consiguió ser enterrado y Le Pen se vendió a sí misma como una mujer casera, responsable y prácticamente aburrida.

Entonces alguien se quejó de la ausencia total de cultura política en Le Pen, diciendo (significativamente) que "no sabía diferenciar una esvástica de una cruz celta".

A juzgar por su posterior carrera al frente de diversos cargos del partido, desde los cuales se ocupó de cortar las cabezas de todos los rebeldes que se oponían a su ascenso, parece que Marine Le Pen aprendió pronto a diferenciarlas.

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