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Algo más que un nicho de pedófilos y sicarios: así es la literatura de la Dark Web

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Este ha sido el año de la privacidad en Internet; por eso, no resulta extraño que haya surgido 'The Torist', la primera publicación que lleva nuestra identidad en la red a la literatura

Xaime Martínez

22 Diciembre 2016 09:00

¿Estás buscando un riñón de gato criogenizado? ¿Una droga que lleve tu inteligencia al límite? ¿Un sicario que te quite de encima el problemilla que te supone tu jefe?

En la Dark Web podría estar la solución.

La leyenda afirma que en el mundo secreto de la Dark Web —al que se accede a través de un programa específico, el navegador Tor— puede conseguirse literalmente de todo. Es el Harrods de las cloacas de internet.

Y sin embargo, hasta hace unos meses no existía algo fundamental en nuestras vidas: la literatura. Por eso, Robert W. Gehl, un profesor universitario estadounidense, y otro usuario que responde al pseudónimo "GMH" decidieron fundar The Torist, la primera revista literaria de la Dark Web.

Los dos co-directores de la revista se conocieron en Galaxy, el (ya extinto) Facebook de la Dark Web. Al ver que tenían muchos intereses literarios en común, decidieron dar inicio a The Torist.

Su primer número salió a principios de 2016 —recibiendo elogios de autores como William Gibson, el autor de Neuromante— y el segundo se encuentra en preparación.

No resulta extraño que una publicación como esta haya surgido ahora, en el año en que se ha debatido una y otra vez sobre nuestra identidad y privacidad en Internet: ha nacido el primer medio de comunicación en la Dark Web, destinado a ciudadanos de países con controles gubernamentales puedan informarse; se ha puesto en cuestión la validez moral y legal de las cookies, Edward Snowden ha estado en boca de todos (por ejemplo, creando un dispositivo para saber si tu teléfono está siendo espiado por el gobierno), etc.

Estos temas son también los que aparecen mayoritariamente en The Torist en la forma de cuentos, poemas y ensayos.

Precisamente, la revista quiere reivindicar la Dark Web como algo más que un nicho para pedófilos y asesinos a sueldo. Según dice GMH en una entrevista para LitHub, "por supuesto que los servidores secretos de Tor se usan para cosas malas también. Pero lo mismo sucede con el Internet visible".

Condenar en su totalidad la Dark Web no tiene sentido porque, precisamente, su anonimato es lo que permite que haya un movimiento político muy organizado y eficaz. Y este movimiento político, por supuesto, se traduce en una estética. Y esta estética, en literatura.

La defensa de los derechos digitales es uno de los temas que tratan frecuentemente las obras literarias publicadas en The Torist: por medio de él, se ponen en cuestión la identidad personal, la relación con la sociedad y la tecnología y, en el fondo, las formas contemporáneas de vivir.

La revista —que también tiene cuenta de Twitter y Tumblr y hasta una versión en francéstuvo una buena recepción por parte de muchos medios instalados en el Internet visible.

Tal vez porque ha decidido hablar desde la oscuridad, pero dirigiéndose a las cuestiones que nos importan a todos.

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