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El cómic de Batman que se inspiró en la brutal paliza que recibió su autor

En 1993, el guionista Paul Dini recibió una paliza feroz a manos de dos extraños. Una experiencia traumática que acabó convirtiendo en el cómic Noche Oscura: Una historia verídica de Batman

No hay muchos cómics de Batman que empiecen con su guionista intubado y a punto de ser intervenido quirúrgicamente.

Noche Oscura: Una historia verídica de Batman empieza justamente así.

Pero, ¿quién es Paul Dini y por qué está a punto de someterse a una cirugía de reconstrucción facial en la página uno de su cómic?

Para entender la importancia del escritor dentro de la cosmogonía de Batman, bastan cuatro palabras: Batman: La Serie Animada. Guionista clave del programa de animación, Dini y su equipo redefinieron a Batman y su universo a principios de los años noventa —ganando además varios Emmy por el camino.

En Noche Oscura el superhéroe al que Dini ayudase a dar forma tiene un papel secundario; casi testimonial. No es la primera vez que esto ocurre: los villanos y colaboradores de Batman son tan fascinantes que el Joker, Batgirl o Gordon han conseguido protagonizar sus propios cómics en muchas ocasiones —cuando no cuentan con series dedicadas por entero a sus figuras.

Lo que no es tan común es que una historia de Batman sea abiertamente autobiográfica, una deformación propia del cómic underground. Noche Oscura está protagonizada por Paul Dini, su guionista, y tras el impactante arranque con el que se abre la historia —vías, vendas, miedo—, el cómic se remonta hasta la infancia del escritor.

Este fresco de los primeros años de Dini funciona en dos direcciones. Por un lado, sirve para ver cómo el autor se enfrentaba a los acosadores escolares: intentando pasar desapercibido; intentando ser invisible. Por otra parte, ilustra el nacimiento de un idilio que durará décadas: el de Dini con Batman, tras toparse con uno de sus cómics en la peluquería.

Entre una cosa y otra, la nariz del niño estará permanentemente pegada a la tele.

“Me gustaría saber qué clase de empleo vas a conseguir viendo dibujos animados todo el día”.

La reprimenda del padre de Dini sirve de introducción (paradójica) a los primeros años del guionista en los estudios de animación de Warner Bros. Series como Tiny Toons o Animaniacs le sirvieron para foguearse en la industria, antes de que diese el do de pecho con Batman: La Serie Animada. Por desgracia, cuando ésta llevaba cinco meses emitiéndose, Dini sufrió el episodio más traumático de su vida; uno que ha tardado 23 años en poder explicar.

No es muy común que una historia de Batman sea abiertamente autobiográfica, una deformación más propia del cómic underground

En 1993, cuando el guionista volvía a casa tras una cita, dos asaltantes le atacaron brutalmente para luego robarle. Las páginas en las que Dini sufre la agresión son de las más duras que se han publicado en una cabecera de Batman: las gafas volando por los aires; la sangre brotando a cada puñetazo; el estómago encajando patadas. La certeza de que eso ocurriera realmente hace que casi notes el sabor a óxido de la hemoglobina cuando, durante la lectura, tragas saliva.

A partir de esa pesadilla, el cómic —y la vida— de Dini empieza un diálogo entre la agresión real y la representada: cuando se reincorpora al trabajo, el escritor tiene reticencias a trabajar con personajes como el Joker; cuando se mira al espejo, en sus heridas ve reflejado a Harvey Dent, también conocido como Dos Caras.

Noche Oscura abunda en pasajes como este último. La ficción entrometiéndose en la vida del escritor le sirve a Dini para representar, mediante diálogos con sus personajes, el proceso interno que experimentó las semanas posteriores a la agresión: Batman instándole a ser fuerte y superarlo; el Joker invitándole a no salir jamás de casa.

Aunque el valor icónico del cómic se apoye, ya desde su portada, en la relación que Dini establece con Batman y sus villanos, Noche Oscura no es tanto una obra de metaficción como una reflexión acerca de la violencia y las consecuencias que ésta acarrea —precisamente, aquello que Dini no pudo explorar en Batman: La Serie Animada.

Pero Noche Oscura es, sobre todo, una fábula sobre la invisibilidad.

Dini, que aprendió a hacerse invisible en el colegio como método de autodefensa, ya no sabe cómo invertir la fórmula: intenta hacerse visible a los demás saliendo con chicas que atraen focos y miradas, pero que le desprecian; intenta sublimar su trauma en un capítulo de Batman: La Serie Animada, pero es rechazado por su superior.

Noche Oscura narra el viaje que emprende el guionista para, precisamente, volver a ser visible en un mundo que lo ha tratado de forma hostil.

En este sentido, que el cómic tenga tantas capas y niveles de lectura, enfatizando cada detalle anterior y posterior al asalto, hay que agradecérselo a una digestión de dos décadas por parte del autor. El reposo del que se beneficia Noche Oscura, donde cada rechazo y cada humillación duelen lo mismo que cualquier bofetada, se debe al largo tiempo que Dini se ha tomado para aventurarse a contar su historia ­—del 93 al 2016.

Por lo que respecta al apartado gráfico, la elección del argentino Eduardo Risso para dibujar Noche Oscura casi parece haberse dado pensando en la escena del asalto: su desenvoltura a la hora de ilustrar la violencia urbana en la serie 100 Balas fue lo que le catapultó a la fama dentro de la industria del cómic.

En Noche Oscura: Una historia verídica de Batman, cada rechazo y cada humillación duelen lo mismo que cualquier bofetada

Sin embargo, el dibujo de Risso consigue adaptarse a los diferentes registros que Dini propone a lo largo del relato: lo evocador del pasaje donde mira hacia su infancia; el estilo cartoon donde ironiza sobre su desastrosa vida sentimental; por supuesto, la fiereza con la que aborda la violencia de la que fue víctima.

¿El mejor trabajo del argentino? Puede.

¿El más versátil que haya firmado Risso? Seguro.

En conjunto, Noche Oscura: Una historia verídica de Batman supone una mirada diferente al hombre murciélago; una que recae directamente sobre los demiurgos que dirigen sus aventuras. También sirve como una crítica a la espectacularización de la violencia en un medio —el cómic— que ha frivolizado con ella desde sus inicios.

Porque sí: Noche Oscura contiene puñetazos.

Lo que no contiene —y eso es lo que lo hace terrorífico— son onomatopeyas.

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