Books

¿Qué es la muerte? La hermosa y triste manera de explicársela a un niño

Un libro ilustrado del alemán Wolf Erlbruch trata de enseñar a los niños —y quizá también a los no tan niños— cómo convivir con la muerte

Un día, tal vez el primero de todos, Pato se da la vuelta y se encuentra con la Muerte. Son dos niños inocentes, sabios como todos los niños.

Casi diríamos que Pato y Muerte son compañeros de cuna que se conocen desde siempre.

Es el principio de la primavera y Pato recela de su nueva amiga. Sin embargo, pronto comienzan a jugar juntos, es verano y se bañan en un lago. Una tarde Muerte tiene frío y Pato se tumba encima de ella para darle calor. Ambos se duermen y, cuando Pato se despierta, no está muerto.

Pato le gasta una broma a su amiga: "¡No me he muerto!"

"Me alegro", dice Muerte.

"¿Qué hubieras hecho si me hubiera muerto?", le pregunta Pato.

"No hubiera podido dormir", responde su amiga.

Así empieza Pato, Muerte y el tulipán, un hermoso libro con el que el escritor y dibujante alemán Wolf Erlbruch intenta ayudar a los niños a comprender la muerte o a no hacerlo, pero a vivir con ella en cualquier caso.

La muerte es algo inexplicable, de lo que se puede hablar pero que nunca se puede comprender.

Epicuro decía que la muerte es una quimera, porque "cuando yo soy, la muerte no es; y cuando la muerte es, yo ya no soy".

La muerte no existe, ya que precisamente la existencia es anulada por ella. Y sin embargo, es muy probable que la muerte sea —junto a la Literatura— la cosa inexistente que más importancia tiene en nuestras vidas.

Todos somos alcanzados por ella, ya sea como un relámpago que ilumina la noche o por medio de su aura grisácea y extraña. Lo sabían bien las danzas de la muerte medievales: la parca es igual para cada una de las personas que viven en el mundo—ricos y pobres, famosos y desconocidos, adultos y niños.

Los juguetes viejos, las ropas que se quedan pequeñas, ese hámster que un día deja de moverse o la casa de los abuelos cerrada para siempre son quizá los primeros contactos que los niños tienen con la muerte.

Y, por supuesto, no la entienden.

Pero ¿cómo vamos a explicarles qué pasa si tampoco lo entendemos nosotros?

Acabamos diciendo a los niños cualquier cosa, recurriendo a viejos tópicos trascendentes, hablándoles de túneles, de cielos y de viajes. Fingimos que entendemos a la muerte para que ellos también crean que la entienden, y así la confusión se perpetúa.

El camino que Wolf Erlbruch propone en Pato, Muerte y un tulipán tal vez sea el más adecuado. Tal vez lo mejor sea decirles a los niños que nosotros tampoco entendemos qué está pasando, pero que quizás no sea necesario entender nada.

Porque, como dice Muerte en el bello relato del autor alemán, cuando te mueres no ves el lago desde lejos, sin nadie bañándose en él.

Cuando te mueres, incluso el lago desaparece.

Algunos días de finales de verano, Pato interrogaba a Muerte, pero la verdad es que su amiga nunca sabía nada. ¿Los patos van al cielo a sentarse en una nube? No lo sé . ¿Nos asarán si somos malos? No lo sé.

Un día, cuando la luz ya declina y el invierno está próximo, es Pato quien tiene frío y Muerte se ofrece a tumbarse con él para darle calor.

Cuando caen los primeros copos de nieve Pato no respira.

(Vía Brainpickings)

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar