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Ahora explícale tú a tu hijo que el mundo está jodido

Una estremecedora carta a un hijo que es una carta a la humanidad entera

Una de las cosas más dolorosas de ser padre es ese momento en que miras a tu hijo a los ojos preguntándote cómo demonios vas a explicarle que el mundo es injusto.

Entonces te lo replanteas todo. Te das cuenta de que por mucho que quieras proteger a esa criatura a la que amas, la crueldad acabará agarrándole del brazo, acurrucándose en su cuello y cantándole al oído canciones que tememos.

Desde esa angustia y esa desprotección es precisamente desde donde Ta-Nehisi Coates escribió su aclamado libro Entre el mundo y yo (Seix Barral).

Dos generaciones, un mismo dolor

Este texto breve, de apenas 180 páginas, es una carta abierta al hijo adolescente del autor, a quien Coates se dirige con el fin de animarle, de fortalecerle, de contarle que aunque a veces todo sean adversidades, lo único que puede salvarnos es nuestra mirada firme sobre las cosas, nuestra inteligencia y nuestra valentía.

¿Pero cómo vamos a creernos esa valentía, si los mismos monstruos contra los que luchamos en nuestra juventud son aquellos que amenazan hoy a nuestros hijos?

Ta-Nehisi Coates parte de esta desagradable observación para escribir su emotiva carta. Él, que durante toda su infancia y adolescencia sintió cómo el hecho de ser negro se convertía en un peso que le cortaba las alas, estaba convencido de que la generación de su hijo correría otra suerte bien distinta.

En un país como Estados Unidos, donde a todos se les llena la boca de palabras como democracia y libertad, donde en los últimos ocho años un presidente afroamericano conquistó la Casa Blanca, donde las redes sociales se ocupaban albergar a una generación precaria pero con recursos suficientes para sobrevivir, y donde los tabúes del pasado parecían derribados, ¿cómo no iba a vivirse al menos un poquito mejor que antes?

«Tu vida es muy distinta de la mía. Tú conoces la grandeza del mundo, del mundo real, del mundo entero. Y no te hacen falta reportajes porque has visto de cerca gran parte de la galaxia americana y a sus habitantes, sus casas, sus aficiones. Yo no sé qué es crecer con un presidente negro, redes sociales, medios de comunicación omnipresentes y por todas partes mujeres negras con su pelo natural. Lo que sí sé es que cuando soltaron al asesino de Michael Brown, dijiste: Tengo que irme. Y eso me dolió porque a pesar de lo distintos que son nuestros mundos, a tu edad yo me sentía exactamente igual.»

Pero fue tras los asesinatos del verano de 2014 —cuando Michael Brown moría abatido a balazos por dos policías que le habían confundido con un delincuente, y cuando el tremendo vídeo del asesinato de Eric Garner se hacía viral— que Ta-Nehisi Coates se vio obligado a poner sobre papel todas aquellas experiencias racistas a las que se había enfrentado en su vida, con tal de compartirlas no sólo con su hijo, sino con el mundo.

Vida y orgullo de un cuerpo negro

Así es como nace Entre el mundo y yo, con la mirada de un adolescente decepcionado ante la noticia de que, al contrario de lo que pensaba, habita un país en el que su raza es considerada mala, peligrosa, una vergüenza.

«Yo no quise criarte con miedo a los falsos recuerdos. No quise obligarte a enmascarar tus alegrías y vendar tus ojos. Lo que quise era que cobraras conciencia al crecer. Decidí no esconderte nada.»

Pero lo que el autor desea en estas páginas es desprenderse de esa vergüenza. La de caminar por la calle sin quitarse de la mente la advertencia de “soy distinto”. La de poder hablar de sí mismo sin decirse “sólo soy un cuerpo negro”. La de revertir el rubor que su raza tantas veces produce, y enseñar a los lectores con las palabras exactas que en todo caso la vergüenza la deberíamos sentir todos.

Tras la publicación de Entre el mundo y yo, de hecho, la historia de Ta-Nehisi Coates removió conciencias y también entrañas. Su libro saltó rápidamente a las listas de más vendidos y se convirtió en uno de los títulos que los grandes medios culturales y políticos recomendaban. Además, Coates recibió el National Book Award y, entre otros tantos premios, quedó finalista del Pulitzer este 2016.

Este fenómeno no se debió sólo al carácter entrañable y desgarrador de la voz de un padre hacia su hijo.

Aunque Coates hiciera uso de esta técnica para ganar cercanía con el resto de lectores, lo cierto es que su carta también es un ensayo y una memoria sobre las contradicciones de nuestra sociedad jodida, en el que todo el que se acerque se sentirá identificado. O bien por haber sufrido la discriminación que relata, o bien por haber pertenecido consciente o inconscientemente al grupo de quienes discriminan.

Ta-Nehisi Coates construye un mapa de experiencias que van desde las injusticias más tremendas a las muestras de racismo diario. Esto último, a ojos de Coates, son los más peligrosos, porque son los que tenemos tan asimilados que a menudo no los concebimos como discriminación.

Para el autor de esta carta-ensayo-memoria-bomba es fundamental trabajar trabajar en ellos. Señalarlos hasta que todos los reconozcamos. Limarlos entonces, y quizá entre todos hacerlos desaparecer.

Porque cuando el autor de Entre el mundo y yo escribe, no es sólo para su hijo.

También lo hace para cada uno de los adolescentes negros que crecerán en un país hipócrita.

Y para cada uno de los adolescentes blancos que contribuirán a la hipocresía.

Y para cada uno de los adultos de cualquier raza que por miedo, pereza, o quizá por excesiva confianza, dejaron de luchar por la igualdad que Coates reclama en estas páginas.

«Los americanos creen en la realidad de la raza como rasgo definido e incuestionable en el mundo natural. El racismo —la necesidad de asignar a la gente unos rasgos inmutables y luego humillarla, reducirla y destruirla— es la inevitable consecuencia de esta condición inalterable.»

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