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El día que Wonder Woman robó a Wonder Woman a punta de pistola

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Ocurrió en un cine de Estados Unidos. Todos los que estaban en la sala quedaron horrorizados #FICCIÓN

Diego Álvarez Miguel

23 Junio 2017 12:08

Brooklyn, Nueva York
Viernes 9 de junio de 2017
21:40 (GMT-4)

La sala 2 del Nighthawk está llena hasta la bandera.

Hace veinticinco minutos que empezó el esperado prestreno de Wonder Woman y Gal Gadot, con su traje acerado y su valentía, se mueve por la pantalla llevando de un lado para otro las miradas de los asistentes.

Son los primeros. Y a los primeros el espectáculo no puede decepcionarles.

No son pocos los que se esperan que ocurra lo que ocurre: en el momento de más tensión de una pelea, una voz femenina irrumpe por los altavoces.

—¡Que nadie se mueva!

La película se detiene y un fotograma con los ojos encendidos de Wonder Woman ocupa la pantalla e ilumina tenuemente la sala con su ceniza.

Los asistentes vuelven la vista hacia atrás y lo descubren. Encaramada a un altavoz, Wonder Woman apunta sobre las cabezas de los invitados con una automática.

—No se preocupen, ¡será rápido!, hagan lo que les digo y nadie saldrá herido —dice desde las alturas.

Alguien entre el público aplaude, pero pocos le siguen.


La mayoría de los allí presentes saben que es parte del espectáculo. La escenografía no es para menos: una mujer perfectamente disfrazada, encaramada a tres metros de altura con una arma tremenda.

Dos de sus secuaces abren un par bolsas y recorren los pasillos.

—Vayan dejando sus pertenencias, carteras, bolsos, relojes, todo, dentro de las bolsas, por favor —dice Wonder Woman—. Y que nadie haga ningún movimiento extraño o le dirijo una ráfaga al pecho.

Con una sonrisa en la cara, todos los asistentes acceden al juego. Uno a uno van depositando sus pertenencias en las bolsas ante la atenta mirada de dos Wonder Woman, una de carne y hueso que sostiene una ametralladora frente a ellos, y otra en la pantalla, congelada, iluminando sus rostros con una luz trémula y gris.

Relojes, carteras, collares, anillos… algunos incluso, entre risas, dejan sus zapatos y sus cinturones.

Se oyen rumores por toda la sala.

—Qué harán con todo esto.

—Ya verás cuando nos lo devuelvan.

—Espero que no se pierda nada.

—Qué gran espectáculo, parece real.

Cuando los secuaces cierran las bolsas, hacen un gesto de aprobación a la heroína reconvertida en villana. Esta se gira y dirige la automática hacia la cámara.

Suena un disparo y la luz se apaga.

La gente empieza a gritar, a llorar y a aplaudir a partes iguales.

Cuando la luz se enciende, Wonder Woman ha desparecido.

Se oye a alguien entre el público:

—¿Alguien puede explicarme lo que acaba de suceder?

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