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Por qué SÍ deberías ser tratado como un objeto

(Spoiler: porque según el filósofo Santiago Alba Rico ya eres un objeto, concretamente, uno valioso y frágil)

El capitalismo está haciendo (va a hacer, ya ha hecho) que desaparezcan las cosas.

Bum.

Que se destruyan, que se mueran, que huyan de nosotros en fuga radical. Y entre todas las cosas que se están yendo hay una sin la cual no podremos vivir: nuestro propio cuerpo.

Así lo expresa el filósofo Santiago Alba Rico, uno de los nombres más punteros del pensamiento español. Aunque es posible que su nombre hoy en día suene más como "el filósofo de Podemos" por su asociación con la formación morada, lo cierto es que Alba Rico lleva dando guerra —nunca mejor dicho— muchos años.

Coló lecciones de marxismo para niños en el programa "La bola de cristal", que dirigía su madre Lolo Rico y en cual el joven filósofo tenía la responsabilidad de escribir parte de los guiones.

Luego se convertiría en el azote del PSOE, cuando preocupado por la deriva derechista de la formación en los años 80 escribió junto a Carlos Fernández Liria libros como Dejar de pensar y Volver a pensar.

Posteriormente publicó muchos ensayos en los que analizaba el capitalismo, la sociedad española y la primavera árabe, y ahora ha editado en Seix Barral su último libro, Ser o no ser (un cuerpo), en el que reflexiona sobre el papel del cuerpo en la cultura actual.

Las cosas, nos dice Alba Rico, ya no son cosas sino imágenes de cosas. El capitalismo y su tecnología nos están llevando a un punto a partir del cual los objetos dejarán de existir más que como representaciones de sí mismos.

Por ejemplo, en el capitalismo tardío las sillas ya no existen; y es que según la física cuántica, las sillas son solo cúmulos de vacío que no podemos traspasar únicamente por los campos de energía que generan. Esta dimensión cuántica, muy útil para la ciencia, tiene el peligro de deshumanizar las cosas, de ponerlas a otra escala en la que nos resultan inaccesibles.

¿Pero no es la nuestra una cultura obsesionada con el consumo y con el cuerpo? ¿Con la cirugía estética, con la moda superficial, con la musculación obsesiva?

Pues no, afirma el filósofo. A nuestra sociedad no le preocupa el cuerpo sino la imagen del cuerpo que se puede compartir y vender. Al capitalismo le preocupan los muslos que se ven en Instagram, tostados en la playa y parecidos a salchichas, blandengues en medio de un spa o sudorosos tras una sesión de crossfit.

Pero eso no son cosas, no son objetos, no son cuerpos. Son proyecciones vacías que se pueden mercantilizar. "Nuestros cuerpos y nuestros objetos —afirma Alba Rico— son apenas 'vibraciones' y 'campos de energía' asociados al valor de cambio y sus fluctuaciones".

Entonces, ¿quedan cuerpos?

Sí. Pero atención, porque no es agradable.

"¿Quiénes tienen cuerpo? Los inmigrantes y refugiados, los pobres, los enfermos, los viejos, los muertos. ¿Merecen por ello cuidados y atenciones o al menos compasión? Al contrario, todo en nuestra sociedad está concebido para que los cuerpos, como las demás cosas, produzcan rechazo o asco y permanezcan, por tanto, lejos de la vista, excusados y escondidos en las fronteras, vergonzosos, pecaminosos, fuente fatal de reencarnación contaminante".

El sistema nos invita a despojarnos de nuestra corporeidad. ¡Ah, la perfección de ser solo espíritu!

Por ello, según Santiago Alba Rico deberíamos aprender a tratarnos los unos a otros como objetos. Frágiles, hermosos, vulnerables y valiosos. Deberíamos aprender a mirarnos, cuidarnos, "vivir un relato, envejecer sin vergüenza y morir con dignidad".

Nuestros cuerpos son cosas.

Y que vivan las cosas.

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