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Lit

Este cómic narra la angustia y la tortura de vivir en una relación tóxica

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Sole Otero publica un libro valiente sobre maltrato psicológico y la violencia machista

Luna Miguel

29 Marzo 2017 18:43

Cualquier historia de amor convencional podría comenzar así. Con esas ráfagas de purpurina que envuelven las escenas de sexo y de cariño de Lu y Santi en las primeras páginas de Poncho fue (La Cúpula). Con ese olor a chocolate caliente y ese filtro de color rosa que lo suaviza y lo enternece todo, la luna de miel de esta pareja que coge, y que baila, y que se besa en escenarios idílicos parece perfecta. Pero por desgracia, toda luna de miel acaba, y en ocasiones lo que en cualquier historia de amor convencional podría resumirse como simple monotonía, se convierte además en decepción, en acoso, en puro dolor.

A Sole Otero, autora de este cómic que mancha de barro realista los arcoíris que a menudo dibujamos en nuestra imaginación, no le da miedo construir un libro en el que se debata sobre las fronteras grises de esos comportamientos. Sobre la dificultad del reconocer los vicios en una relación desigual y tóxica. Y sobre la delicada tela de arañas que una mujer maltratada psicológicamente hila en su cerebro para intentar justificar el dolor, o para disculpar a quien la ningunea, o para tratar de barrer la basura que la cubre debajo de una alfombra que en realidad ya no aguanta más suciedades.

Lu es una mujer que se tortura porque no entiende el comportamiento de Santi. Porque no sabe cómo calmar su ira. O cómo aplacar su profunda soberbia. O incluso cómo defenderse cuando el que en la cama le dice te quiero es capaz luego de insultarla y manipularla para conseguir lo que desea.

¿Y qué desea Santi? Algo tan sencillo como ser reconocido. Es un hombre que necesita mandar y que necesita ser el más fuerte de la relación para tener el control. Juega con los sentimientos de Lu —cada vez más débil y adicta a esas pastillas que la calman— dándole la vuelta a todo tipo de argumentos en la pelea y hasta invirtiendo los papeles para que sea ella la que parezca desquiciada, estúpida e irascible.


Poncho fue es un cómic lleno de color, quizá porque con su trazo de acuarela Sole Otero pretende apartar toda la mierda.

Y lo hace de una manera elegante.  

Y lo escribe llena de coraje.

Desde una situación muy particular en la que todo lector podrá reconocer sus propios errores. Porque aunque cualquier historia de amor convencional sea así —un cúmulo de errores y de tensiones— no debe caber en ella ninguna clase de manipulación ni violencia.  



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