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Si te casas con un hombre más joven que tú, ¿morirás antes?

La novelista Claudia Apablaza publica una interesante columna sobre las inusuales relaciones entre mujeres y hombres más jóvenes que ellas

Ayer, la novelista y editora chilena Claudia Apablaza publicaba una columna en la que cuenta su experiencia como mujer casada con un hombre 11 años menor.

En su texto, Apablaza afirma que compartir su vida con alguien que pertenece a una generación muy distinta —alguien que en la tele no veía la Abeja Maya sino Dragon Ball Z y Detective Conan es sorprendentemente fácil a pesar de lo que pueda parecer.

La autora de Goo y el amor cuenta que esta relación genera unas tensiones positivas que la obligan a conocerse mejor y a conocer mejor a su compañero, a hacer un esfuerzo extra por recorrer una y otra vez la distancia que los separa generacionalmente: "estar casado con alguien menor es enfrentarte políticamente de forma muy distinta a las cosas".

En definitiva, Claudia Apablaza defiende que gracias a su matrimonio con alguien nacido en 1989 ambos han conseguido habitar un territorio nuevo, en el cual muchos prejuicios han sido derribados.

Pero este proceso enriquecedor también podría tener una cara oscura: según un experimento desarrollado por el científico danés Sven Drefahl, se ha demostrado que las mujeres que se casan con hombes más jóvenes que ellas pueden sufrir una disminución de la esperanza de vida de hasta un 20%.

El estudio, llamado Cómo afecta a la supervivencia la diferencia de edad en la pareja y realizado a partir de datos recogidos por la administración danesa, ha descubierto algunos hechos impactantes que nadie se explica muy bien: en las parejas heterosexuales en que el hombre es mayor que la mujer —la inmensa mayoría en Dinamarca— los hombres ven aumentar su esperanza de vida pero las mujeres no. Sin embargo, en las parejas en que la mujer es mayor que el hombre ambos pierden años de vida.

¿La razón? Hay diversas hipótesis al respecto, pero ninguna demostrada y ni siquiera muy fiable.

Todas las teorías que podrían explicar por qué casarte con una mujer más joven mejora tu salud —porque ella pueda "cuidarte" cuando estés viejo y enfermo, porque sean precisamente los individuos más sanos los que atraigan a personas más jóvenes...— deberían aplicarse en ambos casos, y sin embargo los datos experimentales lo desmienten.

Hace unos días hablábamos de cómo precisamente un planteamiento sexista en los experimentos científicos puede acabar condicionando los resultados, tal y como demostró la neurocientífica Cordelia Fine en su ensayo Testosterone Rex, pero no parece que este sea el caso del estudio llevado a cabo por Sven Drefahl.

Quizá la opción más plausible para explicar todo este asunto sea que, hasta hace poco, las relaciones entre mujeres y hombres más jóvenes no eran bien vistas por la sociedad.

No eran aceptadas plenamente por el grupo, por lo que acababan generando un estrés y una incomodidad en los cónyuges que minaban seriamente su salud.

Casos como el de Claudia Apablaza y muchos otros, sin embargo, podrían mostrar que esta tendencia está comenzando a revertirse. Que no hace falta ser un Lolito como el de Ben Brooks para mantener una relación con una mujer mayor, sino que se puede desarrollar un vínculo perfectamente sano.

Y que, tal vez, cuando el Sven Drefahl del año 2050 examine los datos de nuestra generación —de nuestras generaciones— descubra que el viejo experimento del científico danés ya no tiene sentido.

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