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Vivía en una caravana y ahora ha ganado 165.000 dólares por un poemario

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La poesía salvó la vida a Ali Cobby Eckermann

Alberto Del Castillo

07 Marzo 2017 17:45

Esta historia parece de película: Ali Cobby Eckermann ha pasado de la noche a la mañana de vivir en una caravana en Adelaida (Australia) y de estar sin empleo a ingresar en su cuenta corriente 165.000 dólares por obra y gracia de su pluma. Eckermann, además, es una poeta cuya vida no puede ser definida precisamente como un camino de rosas.

Apenas había llegado al mundo Eckermann cuando fue arrancada de los brazos de su madre, pasando a formar parte de lo que son en Australia la Stolen Generation (Las Generaciones Robadas). En un intento, tanto del gobierno como de los misioneros, por integrar a los nativos de la que otrora fuera conocida como Nueva Holanda, muchos de los hijos de estas familias eran entregadas a otras de origen australiano. Es el caso de Eckermann, procedente de la tribu Yankunytjatjara. Pero también es el caso de su propia madre.

El drama familiar de la poeta es el leitmotiv de algunos de sus libros. Esa idea expresa en Too Afraid to Cry, una memoria poética que examina lo traumático que es estar separada de tu madre durante más de 30 años.

Su carrera empezó en 2009 con Little Bit Long Time. Desde entonces también ha publicado tres libros de poesía y una novela en verso, Ruby Moonlight. Sin embargo, su trayectoria se había desarrollado hasta ese momento con un éxito relativamente escaso.

Pero la semana pasada ocurrió algo que cambió su vida.

El pasado 28 de febrero, la cuenta de Twitter del Premio Windham-Campbell, revelaba los nombres de los ganadores de dicho galardón, siendo Eckermann una de las grandes sorpresas que se alzó con el reconocimiento en el apartado de poesía.

Los Windham-Campbell son unos premios literarios que entrega la Universidad de Yale desde 2013 que hasta el año pasado estaba dividido en las categorías de ficción, no ficción y drama. Este último año se ha sumado la categoría de poesía.

La principal peculiaridad de este premio es que el autor no se presenta, sino que las nominaciones son proposiciones de la comunidad literaria.

Tan curioso es el asunto que el año pasado Helen Garner, ganadora del primer premio de no ficción, se dio cuenta de su éxito revisando la bandeja de spam y pensó que era una estafa.

Eckermann tampoco se lo creía.

Y es que, no es para menos. La retribución de los Windham-Campbell está entre las más cuantiosas del mundo en lo que a premios de poesía se refiere: 165.000 dólares.

Eckermann, que nunca sabrá quién la nominó, ha dicho que el premio es un homenaje a la historia de su familia y a las tres generaciones que no han podido crecer juntas.


(Vía The Guardian)

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