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Qué significa que tus primeros recuerdos sean de color amarillo

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'Los colores de nuestros recuerdos' es una exploración personal del universo del color: recuerdos, historia y sociología convergen en este ensayo brillante y divertido

eudald espluga

17 Mayo 2017 11:00

¿De qué colores son vuestros recuerdos?

Con esta difícil pregunta arranca el ensayo de Michel Pastoureau, Los colores de nuestros recuerdos. Si es ya casi imposible encontrar definiciones compartidas para los colores, tratar de comunicar la calidad cromática de nuestra memoria, su textura particular, parece todavía más descabellado.

Quizá el recuerdo más antiguo de Pastoureau sea el amarillo. El amarillo del chaleco de André Breton. Pero solo quizá: quizá Breton nunca llevó un chaleco y, quizá, si lo llevó, nunca fue amarillo.

No se trata solamente de una cuestión de percepción, del subjetivismo cotidiano que estalla en disputa cada vez que nos enzarzamos en el típico te-digo-que-estos-pantalones-son-azules-oscuros-y-no-negros.

A medio camino entre lo autobiográfico, una historia del color y el ensayo sobre arte, Pastoureau se ocupa no solo de como recordamos los colores, sino también de como coloreamos los recuerdos.

Su anecdotario parece no tener fin, y las memorias se mezclan con la erudición:

El ajedrez monocromático

La idea de un tablero de ajedrez cuyas casillas no sean alternativamente blancas y negras violenta nuestra noción misma de las reglas del juego. ¿Dónde poner la reina? ¿Cómo visualizar las diagonales?

Pastoureau nos explica que en su primer viaje a la Alemania Oriental descubrió unos hombres mayores que jugaban al ajedrez en tableros rudimentarios, dibujados en lápiz sobre madera, que consistían meramente en el trazado de filas y columnas: simple conjunción de recuadros.

Esta falta de estructura biocromática le sirve para elaborar una genealogía del ajedrez, y explicar hasta qué punto la oposición blanco-negro es un constructo reciente: cuando el juego se inventó en la India, a principios del siglo VI, los dos bandos se dividían entre rojo y negro. Después, cuando el juego entró en Europa, el negro se substituyó por el blanco. Sin embargo, no será hasta el siglo XIV que empezaremos a encontrar la oposición entre blanco y negro que ahora nos parece tan natural.

¿Por qué "Caperucita Roja"?

Pocos investigadores se han preguntado por el rojo de la caperuza. ¿Por qué rojo? ¿Anuncio de la crueldad del lobo? ¿Del asesinato de la abuela? ¿De la sangre derramada? Una de las propuestas más interesantes es la que entiende que la prenda roja es una capellina es mágica, que simbolizaría la protección contra el lobo. ¿Pero es así de simple?

Está también la interpretación psicoanalítica: ¿quizá el rojo simboliza el deseo inconsciente de caperucita de acostarse con el lobo?

Pastoureau ensaya también respuestas más eruditas, aunque menos seductoras: ¿se debe simplemente a la costumbre campesina durante la Edad Media de vestir a los niños de rojo? ¿O debemos asociarlo al hecho la historia de Caperucita Roja esté ligada al día de Pentecostés, cuyo color litúrgico y simbólico es el rojo?

El verde es el color de la superstición, no de la esperanza

Hay quienes no vestirían nunca una prenda verde. Hay quienes rechazarían una esmeralda regalada: trae mala suerte. ¿Subir a un barco con el casco de color verde? Ni pensarlo. Hay famosos fóbicos del verde, como Schubert, que llegó a afirmar que estaría "dispuesto a ir hasta el final del mundo para huir de ese color maldito". El verde está vetado también en el teatro e, incluso, en el mundo editorial: los libros con portadas verdes se venden mal.

La pregunta es: ¿por qué?

¿Qué es el grado cero del color?

¿Existe lo incoloro? La respuesta está en una caja de betún.

Lo incoloro es lo polícromo. O mejor: lo incoloro y lo polícromo pueden ser sinónimos. A partir de una caja de betún, con pastillas para pulir zapatos de distintos colores, se plantea la pregunta: ¿es el betún incoloro? ¿Conviene a todos los colores? ¿Es la falta de color lo mismo que el exceso de color?

En todas las lenguas modernas hay una palabra para denominarlo: incolore, farblos, colorless, incolore, incoloro. Todos son adjetivos que pueden sustantivarse, pero las definiciones siempre son más imprecisas, incluso contradictorias. El problema es que en lo incoloro hay siempre color: se lo asocia al negro, al blanco e incluso al gris. ¿Qué es entonces el grado cero del color?


Un color aristocrático

¿Hasta qué punto puede un color generar en nosotros una actitud reverencial?

Quizá uno de los momentos más bonitos que comparte Pastoureau es el recuerdo de su escritor favorito. Somos partícipes de la escena: Vladimir Nabokov, al final de su vida, paseando a orillas del lago Lemán; Pastoureau observándolo, admirándolo, sin atreverse a entablar conversación con él.

Y, al final, se impone una sola imagen: el beis aristocrático con que vestía Nabokov.

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