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Cocaína y literatura con sabor a Colombia: la importancia de Julianne Pachico

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Últimamente EEUU es un yonqui de la cultura colombiana: ahora le toca el turno a la joven novelista Julianne Pachico

Xaime Martínez

22 Marzo 2017 17:34

“Si no soy un escritor chileno, entonces ¿tú qué dirías que soy? ¿Soy un escritor español? Los escritores españoles no me consideran español. ¿Un escritor mexicano? Los mexicanos tampoco me consideran mexicano. ¿Un escritor boliviano? Me gustaría ser un escritor boliviano”.

Así da comienzo el tráiler de La batalla futura: Chile, un documental de Ricardo House en el que se acerca a la figura del escritor Roberto Bolaño desde el punto de vista del exilio y de su identidad chilena.

En él, se apunta una cosa muy cierta: que si bien en documentales, artículos y perfiles se da cuenta con bastante detalle de la vida de Bolaño a partir de su llegada a Cataluña en el año 1977, lo que se narra de su vida anterior se confunde siempre con la leyenda y con la literatura. Eventos como su infancia, su breve paso por la cárcel en Santiago de Chile y su relación con los Infrarrealistas están siempre mediatizados por la literatura, que poco a poco tiende a suplantar a los hechos.

De alguna forma, el Bolaño anterior a 1977 no existe. Lo que conocemos es una visión virtual de él creada posteriomente (por él mismo y por los mecanismos de promoción de las editoriales): un holograma literario.

Hace unos días la joven escritora colombiana Julianne Pachico compartía este vídeo a través de Twitter, mostrándose de acuerdo con las palabras iniciales de Roberto Bolaño.

 


No es extraño que Pachico se identifique con el ser expatriado del poeta chileno, porque su experiencia itinerante tiene ciertos paralelismos con la del autor de 2666: nació en Cambridge, se crió en Colombia y con 18 años abandonó el país de su infancia por Estados Unidos y luego, otra vez, por Inglaterra.

En un determinado momento, Julianne Pachico comenzó a escribir en inglés y muchos de sus relatos fueron publicados en revistas y periódicos de prestigio.

Ahora acaba de ser editado su primer libro, The Lucky Ones: A Novel (Random House), un híbrido entre novela y libro de cuentos que  está teniendo una muy buena recepción entre una crítica estadounidense que ha caído en sus hermosas redes.

A través de diferencias historias entrelazadas, la novela de Pachico narra los veinte años de guerra civil que asolaron al país desde 1993 hasta 2013.

Sus personajes van desde una rica adolescente que, estando sola en su casa, comienza a sospechar que está a punto de ser secuestrada, hasta un profesor, ya efectivamente secuestrado por la guerrilla, que da a objetos inanimados lecciones sobre Shakespeare, pasando por una joven emigrante colombiana que sobrevive en Nueva York traficando con coca a la vez que estudia diseño de moda.

El libro —que necesita el subtítulo para dejar clara su naturaleza novelesca— ha sido lanzado en mitad de la fiebre por la literatura latinoamericana que recorre en los últimos tiempos los Estados Unidos.

En estos días, concretamente, parece que el hype son los productos que llegan desde Colombia: quizá debido al éxito de las narcoseries, los autores colombianos empiezan a ser leídos con asiduidad en el mercado anglosajón. Andrés Caicedo, por ejemplo, fue publicado hace poco tiempo en Penguin Modern Classics; la obra de Patricia Engel ha sido muy elogiada y celebrada, entre otros, por Junot Díaz; y por supuesto Gabriel García Márquez sigue siendo una referencia constante.

¿La razón? Además de la calidad innegable de las letras colombianas, el hecho es que EEUU está fascinado por el monstruo de droga que él mismo trata de alimentar y descabezar a la vez como si se tratara de una mascota peligrosa.

El peso de la cocaína en The Lucky Ones —que actúa de manera simbólica y literal como vínculo ineludible entre Colombia y la protagonista del relato—, del pasado y de la historia sangrienta de Colombia son factores de la novela de Pachico que pueden contentar a los lectores que buscan en la literatura una experiencia prototípica y exótica.

Pero el libro de Julianne Pachico es algo más que una moda.

Al igual que Bolaño y que buena parte de la literatura hispanoamericana, The Lucky Ones no es (o no es exclusivamente) un producto creado para satisfacer las demandas cambiantes, raudas y casi aleatorias del público de la metrópoli , sino que ofrece una reflexión profunda y verdadera sobre la identidad colombiana, sobre la juventud, sobre el exilio y sobre la muerte.

Quizá por eso es mas peligroso que nunca dejarse llevar por la recepción exotizante con que el mundillo editorial tiende a recibir las obras latinoamericanas: porque antes de mudarse a EEUU, a España o a Inglaterra, los escritores existen y escriben sin necesidad de ser prestigiados por el sistema poscolonial.


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