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Encontraron un mensaje secreto de hace 2.600 años que decía “trae más vino”

Estas son nuestras 3 teorías (literarias, claro) al respecto

“Oh tú, jarra de vino, en el desierto” dejó escrito Neruda en su Oda al vino, como adelantándose a la noticia que se ha hecho pública esta semana.

Fruto de unas investigaciones sobre unas piezas de cerámica encontradas en 1965, los investigadores del Museo de Israel en Jerusalem han conseguido descifrar el mensaje oculto en estos materiales que datan del año 600 antes de Cristo.

“Trae más vino”, así de directo y lacónico es el mensaje que han conseguido averiguar mediante la técnica de análisis de imágenes multiespectrales.

Este etílico mensaje se encontró en la antigua fortaleza de Arad, un enclave comercial y militar en medio del desierto de Judea. Al oeste del mar muerto, en lo que hoy es una montaña de ruinas, treinta soldados protegían la ciudad, que estaba a ocho kilómetros.

Sobre el significado del texto todo lo que hay son elucubraciones, se sabe que un hombre llamado Hananyahu se comunicaba con otro llamado Elyashiv, quien probablemente era proveedor de distintos artículos. También se sabe que el mensaje no es sacro ni poético, porque la cerámica se empleaba para usos más funcionales debido a su bajo precio en comparación con el del papiro.

Y puestos a elucubrar, no hemos podido resistirnos a la hora de inventar teorías sobre el posible origen del mensaje:

1. La amada de Nabucodonosor

La ciudadela, así era como se llamaba a Arad, fue arrasada durante la invasión babilónica de Judea. Se calcula que la destrucción tuvo lugar entre el 597 y el 577 antes de Cristo, fecha que se acerca peligrosamente al año del que data el fragmento de cerámica.

Quién sabe si fue el propio Rey de Babilonia, Nabucodonosor, quien irrumpió en Arad como un elefante en una chatarrería o como Atila en Roma 1000 años más tarde.

Quién sabe si en una de las alforjas del caballo sobre el que iba a lomos se encontraba una nota que le hubiera dejado una sus mujeres para que, tras su paso por el desierto, le trajera un divertimento.

Quién sabe si esta nota cayó en la arena para ser recuperada por unos arqueólogos miles de años después.

2. Brokeback Desert

Los soldados que ocuparon la fortaleza de Arad eran unos afortunados. Podrían haber sido esclavos o cualquier cosa peor, sin embargo, por una serie de cuestiones vinculadas a su linaje, tuvieron la suerte de figurar apaciblemente en un enclave muy tranquilo.

Sin calesas ni distracciones y a ocho kilómetros de la ciudad más cercana, una de las formas de ocio clandestinas más populares podrían haber sido las relaciones sexuales. En principio, sólo por ocio.

Elyashiv y Hananyahu, ambos casados, se habrían mostrado más reticentes, en un primer momento, a mantener esas relaciones. Sin embargo, el paso del tiempo y la creación de necesidades habría hecho que entre ambos surgiera algo más que una relación de amistad y simple sexo.

Entre caricias y encuentros furtivos, Elyashiv y Hananyahu se habrían amado en secreto y podrían haber manifestado su amor en privado dejando repartidas por la ciudadela, a modo de gymkana, alguna que otra nota de amor. Y ésta era una de ellas.

3. El ancestro de Bukowski

Aquí hay dos opciones y ambas tienen que ver con que este precursor del realismo sucio se tomara alguna que otra copa de más.

La primera sería que Hananyahu estaría postrado en la cama como los hombres de 'Amanece que no es poco' enterrados en la tierra. Y, del mismo modo que uno de éstos decía aquello de: “Y tráeme algo de Góngora, que tengo yo cuerpo de Góngora”. Quizás, presa de la cirrosis o de alguna patología menor, sin poderse mover, pidió un lingotazo. “Trae más vino”.

La otra opción estaría vinculada a la necesidad de expresarse e, inspirado por Baco, puede ser que hubiera escrito: “Trae más vino”. Convirtiendo así estas tres palabras en una suerte de haiku, el primero de la historia de occidente.

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