Books

De cómo el creador de MySpace se convirtió en Dios

Después de vender su empresa, la vida de Tom no volvió a ser la misma

tom tom

Justo después del tsunami que en 2004 azotó el sudeste asiático, Tom Anderson decidió en qué se iba a convertir su vida a partir de entonces.

Llevaba varios años pensándolo, y aquel desastre fue el acicate perfecto para que enfundara su cámara de fotos, se pusiera su mochila a la espalda y partiera hacia una de las islas más remotas de indonesia con la intención de ayudar en su reconstrucción.

La elegida, apuntada directamente por el azar, fue Raihion, una pequeña isla con unos doscientos habitantes de las Islas de Andamán y Nicobar a la que llegó después de 35 horas de viaje.

Pero cuál fue su sorpresa cuando al desembarcar en la isla, acompañado solamente de su petate y dos lugareños que se ofrecieron a llevarle desde el puerto de Campbell Bay, lejos de encontrar la devastación que la gran ola había causado en todas las islas vecinas, se encontró un apacible territorio en el que ninguna casa y ningún barco había sido movido de su sitio.

The White Savior, dijeron los indígenas cuando vieron desembarcar a Tom con su gran cámara y su piel ya quemada por el primer sol.

Miles de islas devastadas y solo una, la que Tom escogió movido por la fortuna, a salvo de la catástrofe.

¿Por qué?

The White Savior, lo nombraron. Ávidos de explicaciones, necesitados de símbolos, los escasos doscientos habitantes de aquella isla vieron la oportunidad y no la dejaron escapar: tomaron a Tom como una deidad a la que deberle toda su buena suerte.

Primero fue una gran fiesta, seguida de un banquete, que precedió a una tremenda ceremonia. Más tarde le ofrecieron la tierra y la sal, el oro y el azufre, la carne y el viento, la hierba y el  fuego…

La celebración duró varios días, varias noches también, hasta que finalmente llegó una gran tormenta tras la que Tom decidió que ya hora de partir, de buscar otras aventuras.

Salió de su cabaña por la noche, a hurtadillas, junto a las dos personas que se habían ofrecido a llevarle y que no estaban dispuestos a dejarle tirado.

Sin embargo, al llegar al puerto, se encontró a tres indígenas armados hasta los dientes.

No iba a ser fácil para un dios salir de aquella isla.  

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar