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Todas las cosas en que la derecha (y también la izquierda) falla al hablar de migración

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#HechosAlternativos: la actualidad comentada en un puñado de links que quizá te perdiste

Ricardo Dudda

25 Marzo 2017 18:58

A pesar de que el terrorista que mató a cinco personas e hirió a decenas en Londres el 22 de marzo nació en Reino Unido, la ultraderecha ha capitalizado el ataque terrorista para extender su agenda anti-inmigración. Los medios a favor del Brexit se reafirmaron en su postura y Nigel Farage, el líder del UKIP, criticó que hay que vigilar mejor las fronteras.

Esta afirmación tiene algo irónico: el terrorista Khalid Masood nació con el nombre de Adrian Russell Ajao en Kent, la misma ciudad en la que nació Farage. El discurso anti-inmigración y de cierre de las fronteras suele estar basado en percepciones, intuiciones y miedo, o en el caso de Farage y los periódicos tabloides, en ignorancia o mala fe. No suele estar basado en hechos.

En un artículo en la revista alemana Der Spiegel, Hein de Haas, sociólogo y fundador del Instituto de Migraciones Internacionales de Oxford, desmonta varios mitos sobre la inmigración que suele usar el populismo de derechas, pero también la izquierda. 1) Las fronteras cerradas no impiden la inmigración: crean nuevos canales, más peligrosos, de entrada al país; producen un efecto de “ahora o nunca” en el que los inmigrantes entran antes de que se cierren las fronteras; provoca que los inmigrantes “invitados” no dejen nunca el país, por miedo a no volver. 2) Las políticas migratorias no han fallado: 9 de cada 10 inmigrantes entra a Europa legalmente. La inmigración ilegal es la excepción. 3) Las políticas migratorias no se han hecho más restrictivas: Europa cada vez se ha abierto más. 4) La ayuda al desarrollo en los países de origen no funciona para frenar la inmigración: los ciudadanos de los países más pobres emigran menos, porque no pueden permitírselo. 5) La inmigración no provoca una fuga de cerebros. 6) Los inmigrantes no nos roban el trabajo ni el Estado del bienestar: el efecto de la inmigración es económicamente positivo. La inmigración puede provocar desigualdad, pero tienen más peligro de perder su trabajo los ex-inmigrantes que los nativos: no te preocupes, votante de Le Pen. 7) La inmigración no es una solución milagrosa para el problema demográfico del envejecimiento de la población: haría falta una cantidad excesiva de inmigrantes. 8) No vivimos en una época de migraciones masivas excepcionales: la crisis de los refugiados solo implica un 7 u 8% de las migraciones globales. Los países que más acogen refugiados no están en Europa, sino en Oriente Medio: Turquía, Líbano, Jordania.

Pero como explican en The Economist, no es muy efectivo decir que “los datos prueban que estás equivocado”, y menos en un debate como el de la inmigración, tan lleno de prejuicios. Por eso defienden una postura más egoísta, por si no funciona el argumento humano de la solidaridad. Es quizá más efectiva: ¿qué pueden hacer por ti los inmigrantes? Y es mucho, desde cuidar a tus ancianos y sufragar las pensiones (aunque no solucione el problema de un plumazo) a trabajar en los empleos que no deseas y mejorar la productividad del país.  

Para Trump, el discurso anti-inmigración es una buena excusa para aglutinar apoyos. En su discurso en el Congreso, el presidente de Estados Unidos afirmó que su prioridad es el terrorismo islámico. Sin embargo, su famosa prohibición de entrada a ciudadanos musulmanes excluye a Arabia Saudí, Pakistán, Afganistán e Iraq, donde está basado Estado Islámico. Es una estrategia populista más, para la galería, para agitar la llama de la xenofobia, como la de afirmar que los medios no hablan de los verdaderos ataques terroristas islamistas. Un artículo en The Washington Post demuestra que es cierto que los medios no informan de todos los ataques terroristas, pero no de los que piensa Trump, sino de los perpetrados por no musulmanes: “Los medios dan más cobertura a los ataques de musulmanes, particularmente musulmanes extranjeros —a pesar de que son ataques sustancialmente menos comunes que otros tipos de terrorismo”. Aunque solo un 12,4% de los atentados terroristas en EEUU fueron perpetrados por musulmanes, recibieron un 44% más de cobertura mediática que otros. Es una consecuencia del 11-S, pero ayuda a la retórica alarmista de Trump. 

En la web Quartz, la periodista Annalisa Nash Fernández matiza la alarma inmigratoria con Trump: “A pesar de que la cobertura mediática se centra en las incursiones de la administración Trump en los santuarios de inmigrantes, los grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes llevan denunciando esto mucho antes de que Trump anunciara su candidatura.” Y explica que Canadá no es el paraíso de apertura que todos creemos, la esperanza ante Trump: el país puede impedir, por ejemplo, la entrada a personas con discapacidad, porque afecta a los recursos nacionales. En muchos aspectos, las políticas migratorias de Canadá no son muy diferentes (y en algunos aspectos son peores) que las de Estados Unidos. La diferencia está en la retórica: mientras Justin abraza refugiados al llegar al país (sí, vale, es un meme), Trump los llama terroristas.

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