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Sofía Castañón: "Podemos tiene un discurso feminista; ahora le falta serlo"

Una conversación con la poeta de Podemos, Sofía Castañón, recién nombrada secretaria de Igualdad, Feminismo y LGBTI

Si buscas en Google "Vistalegre 2: el abrazo" encontrarás una serie de fotografías en las que Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se abrazan en el escenario del último y polémico congreso de Podemos.

Según el medio que comente la imagen, el abrazo será hipócrita, cálido, prometedor o estratégico. En todo caso, lo más probable es que detrás de esta versión española del beso de Breznev y Honecker veas a una mujer joven con un jersey negro que los mira y sonríe.

Si esto es un símbolo o no, quizá sea demasiado pronto para determinarlo.

Pero algo sí está claro: la mujer de la que hablamos se llama Sofía Castañón, es diputada de Podemos por Asturies, portavoz de la Comisión de Igualdad en el Congreso , secretaria de Igualdad y Feminismo en el nuevo equipo de Pablo Iglesias, realizadora audiovisual y, sobre todo, poeta.

Castañón, que proviene de una familia minera de la Cuenca del Caudal, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Uviéu y pronto se vio repartiendo su tiempo entre la poesía —ha publicado, tanto en asturiano como en castellano, poemarios como  Últimas cartas a Kansas, Tiempu de render o Prohibido silbar y la creación de vídeos con su productora Sr. Paragüas.

Fue precisamente a través de esta iniciativa como dirigió su primer largometraje, el documental Se dice poeta.

En él reunía dos de sus grandes intereses: la poesía y el feminismo. El documental examinaba en qué manera el sexismo, los roles de género y la desigualdad se perpetúan en un colectivo tan aparentemente progresista y autoconsciente como es el de la poesía.

Ahora ha querido llevar esta visión crítica al mundo de la política: desde 2015 forma parte de diversos órganos de Podemos Xixón, a través de los cuales fue elegida representante del partido morado para las elecciones generales y posteriormente diputada.

Castañón pertenece al equipo de Pablo Iglesias, que hace dos días la nombró secretaria de Igualdad y Feminismo en su recién formada ejecutiva. No es raro que la poeta haya adquirido esta responsabilidad, ya que es desde hace tiempo es una de las caras más visibles de Podemos en lo tocante a feminismos, por lo que, según ha contado ella misma a PlayGround, trata de "mirar desde la frontera en la que nos coloca la sociedad por el hecho de ser mujeres o de ser LGTBI o de ser gitanas o de ser inmigrantes, mirar desde la carencia de privilegios y construir".

Las mujeres llevamos las cargas y los hombres, los cargos

Podemos es posiblemente el partido con posibilidades de Gobierno que propone un discurso más claramente feminista. Y sin embargo, resulta llamativo que las dos mujeres que iban en posiciones más altas en las candidaturas de Vistalegre 2, Irene Montero y Rita Maestre, quedaron relegadas a puestos más discretos en sus listas al no ser votadas tanto como otros candidatos masculinos debido al sistema de listas abiertas.

¿Pero quién es más culpable de esto, el electorado de Podemos, o el propio partido, que no da a sus mujeres la visibilidad necesaria?  

"La que es machista es nuestra sociedad, y el electorado de Podemos y la organización se impregnan de eso. Tenemos que lograr que Podemos no sea feminista solo en su discurso —lo cual es innegable— sino que lo sea de verdad. No solo discurso, sino acción. Pero, claro, estamos haciendo un edificio nuevo con ladrillos viejos y todas arrastramos dinámicas del patriarcado. Las mujeres llevamos las cargas y los hombres los cargos, y esto sucede en todas partes, en toda la sociedad".

Otro de los campos en los que más guerra ha dado Sofía Castañón es el de la conciliación laboral. Una de las luchas actuales de la poeta de Podemos es lograr que hombres y mujeres tengan los mismos derechos en cuanto a bajas maternales y cuidados familiares: "cualquier persona mínimamente informada puede saber qué diputadas de Podemos tienen hijos. Sin embargo, es muy improbable que sepa qué hombres del partido los tienen. La responsabilidad respecto a la crianza sigue cayendo sobre nosotras en la medida en que las mujeres tienen 16 semanas de baja de maternidad y los hombres 2".

Sofía Castañón es asturiana, y ese es uno de los factores fundamentales que explican su manera de hacer política y literatura: prometió su cargo en asturianu, la lengua minorizada del Principáu d'Asturies por cuya oficialidad aboga Castañón, y la tradición de la izquierda asturiana tiene mucho que ver con su armazón ideológico.

De hecho, probablemente de ahí le venga su amistad con el igualmente gijonés Nacho Vegas, que también se presentó a las elecciones del Consejo Ciudadano de Podemos, aunque por la candidatura de Anticapitalistas: "es una pena que Nacho no haya entrado en el Consejo, igual que César Rendueles. Me alegra verle involucrado en un proyecto como este, y la diversidad de enfoques me parece enriquecedora".

Cuando comparamos la posición de Castañón en su partido con la del francés Alexandre Jardin —novelista francés, candidato a la presidencia del país galo, que hace unos días afirmaba que la política es ficción y por eso un escritor es el más apropiado para desempeñarla—, la secretaria de Igualdad de partido morado defiende que "en la medida en que el lenguaje no solo refleja realidades sino que las construye, hay que cuidar mucho la manera en que lo usamos en política, y quienes leen poesía están especialmente preocupados por ello".

Sin embargo, Sofía Castañón cuenta que, aunque Pablo Iglesias es muy buen lector, "le tira más el hip-hop que la poesía".

La poesía puede ser una vacuna contra el capitalismo y el patriarcado

Quizá para poner remedio a esto, junto a otros dos poetas de Podemos (Laura Casielles y Eduardo Santos), Castañón ha desarrollado una táctica de "guerrilla": envía cada martes un poema distinto a los miembros de su grupo parlamentario, "donde cada vez va calando más la idea de que la poesía tiene un poder transformador, como el Inception de Nolan: hace que te crezcan desde dentro maneras de cuestionar las cosas".

"La poesía —afirma la diputada asturiana— puede ser una vacuna contra el capitalismo y el patriarcado. Los últimos poemas que hemos mandado son de Szymborska, Ben Clark o Gil de Biedma y ya empezamos a recibir feedback".

¿Tiene en otros partidos tanto peso la literatura? Según afirma Castañón, no, porque a los otros partidos "la literatura les sirve para coger citas que podrían haber encontrado en WikiQuote. En los grupos parlamentarios la cultura es la gran ausente: las propuestas que llegan a la comisión de cultura dejan infinito que desear, hay un nivel muy bajo".

En cierta medida, figuras como la de Sofía Castañón suponen una renovación en la figura del escritor-político que veníamos viendo en los últimos años. Exceptuando casos como el de Luis Alberto de Cuenca, que asumió una secretaría de Estado en una de las legislaturas de Aznar, en la mayor parte de las ocasiones los escritores se comprometen con la política solo de manera simbólica, sin desempeñar ningún cargo con responsabilidad real.

Castañón, por otra parte, dice asumir su trabajo político "como un servicio público, porque me comprometo por un tiempo cortito a hacer esto dejando otras cuestiones en un segundo plano. Ahora mismo es muy difícil combinar la responsabilidad política y escribir y leer como me gustaría. No es tanto que la política cobre de pronto todo mi interés, sino que se lleva todo mi tiempo".

La secretaria de Igualdad de Podemos, no obstante, está segura de que su carrera en política será limitada en el tiempo y de que acabará volviendo a sus antiguas ocupaciones: la creación audiovisual y la escritura.

Tal vez entonces se decida a hacer un documental paralelo al de Se dice poeta pero en el ámbito de la política, "que no es un campo especialmente interesante, pero que al igual que el de la poesía permitiría hacerse preguntas transversales acerca del techo de cristal de las mujeres, su exposición pública, la mirada segregadora, la falta de mundo referencial..." e incluso dentro del propio Podemos.

En todo caso, decida Sofía Castañón continuar recorriendo los pasillos del Congreso de los Diputados o regresar a la labor que desempeñaba en su ciudad natal antes de que diera comienzo el torbellino de la política que hoy la absorbe, una cosa es segura: se seguirá diciendo poeta.

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