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Rusia está haciendo desaparecer su única biblioteca de literatura ucraniana

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Primero, la policía asaltó la biblioteca. Después su directora fue acusada de incitar al odio étnico. Y ahora, sin presencia alguna de sus lectores, sus estanterias están quedando vacías y sus libros están siendo empaquetados

alba losada

15 Marzo 2017 19:04

Las tensiones políticas entre Rusia y Ucrania se han trasladado a la Biblioteca de Literatura Ucraniana de Moscú, que está muy cerca de presenciar su inminente cierre.

Primero, la policía "anti-extremista" asaltó la biblioteca y se apoderó de algunos de sus libros que, en su opinión, eran "anti-rusos". Después su directora, Natalya Sharina, fue acusada de incitar al odio étnico por difundir literatura prohibida calificada de extremista y despedida a principios de marzo. Y ahora, sin presencia alguna de sus lectores, sus estanterias están quedando vacías y sus libros están siendo empaquetados.

Hace año y medio que la biblioteca fue, por primera vez, objeto de disputa política entre ambos países y, recientemene, Reuters ha sido testigo de cómo las autoridades rusas la están haciendo desaparecer.

Oficialmente, Rusia alegó que los 52.000 libros se están transfiriendo a la principal biblioteca de lenguas extranjeras del país, por lo que, según ellos, más que de un cierre, se trata de "un cambio de dirección". Sin embargo, el nuevo centro parece que no tiene espacio suficiente para todos ya que solo caben 12.000 ejemplares.

Resultado de imagen de Moscow's Library of Ukrainian Literature

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, algunos empleados de la biblioteca y ucranianos residentes en Rusia indicaron que, efectivamente, están acabando con ella.


El nuevo centro de Moscú al que pretenden trasladar los 52.000 libros parece que no tiene espacio suficiente para todos


Una evidencia que fue confirmada por uno de los empleados, Tatyana Muntyan, que explicó que la disconformidad de las autoridades rusas con la presencia de la biblioteca se evidenció tiempo atrás: su directora se vio obligada a reducir el horario de apertura, a paralizar el préstamo bibliotecario, a detener las compras y a pedir a los clientes que enseñaran sus pasaportes para entrar.

Las represiones que ha sufrido la biblioteca es una muestra de que las diferencias políticas que hay entre Moscú y Kiev, que se intensificaron a raíz del conflicto ucraniano iniciado en 2013, están generando una lucha que, como dicen funcionarios ucranianos, está socavando su cultura.

Según estimaciones, hay uno 2,5 millones de ucranianos viviendo en Rusia, la mayor diáspora de ucranianos del mundo. Sin embargo, desde que Rusia anexionó Crimea a su territorio, algunos reconocen sentirse más inseguros.


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