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Reino Unido quiere acabar con el neoliberalismo

#HechosAlternativos: la realidad comentada en un puñado de links que quizá te perdiste

El Brexit y las elecciones del 8 de junio en Reino Unido han cambiado completamente el panorama político británico . Los dos grandes partidos, los tories y los laboristas, han virado ideológicamente. La victoria del Leave el año pasado confirmó la muerte del neoliberalismo del Partido Conservador: Theresa May, que sustituyó a David Cameron tras el Brexit, representa un conservadurismo menos liberal y más protector y estatista que el de los neoliberales. Y el gran resultado electoral de Jeremy Corbyn, el líder más izquierdista del Partido Laborista desde los años ochenta, ha matado definitivamente el blairismo, la postura centrista y liberal de Tony Blair, que fue mayoritaria en el partido durante veinte años. Aunque Corbyn no ha ganado, ha aumentado en 29 escaños, lo que confirma su liderazgo tras dos años de crisis interna en el partido.

En un artículo en London Review of Books, William Davies explica que el conservadurismo de May defiende un “Estado protector”, que reivindica a la “gente ordinaria”, frente al “Estado neoliberal” de Cameron y Osborne, el excanciller de Hacienda, que defiende a las “familias que trabajan duro”. Es una brecha que existía en el partido antes del Brexit: el periodista Nick Cohen habla de una alianza entre snobs y mobs (los primeros son el cerebro, los segundos el músculo, los primeros son más tecnócratas y los segundos más populistas). May sería de los mobs, y sus repugnantes declaraciones contra los derechos humanos después del atentado de London Bridge lo demuestran.

Un artículo en The Economist, un medio que defendió la candidatura de Cameron en anteriores elecciones, hace un repaso de los errores del neoliberalismo británico, que ha fomentado empleos precarios y aumentado la desigualdad radicalmente. Y confirma que el partido conservador, bajo el liderazgo de May, pretende alejarse del neoliberalismo. El manifiesto de May afirma que “no creemos en los mercados libres ilimitados. Rechazamos el culto al individualismo egoísta. Nos repugnan las divisiones sociales, la injusticia, los abusos y la desigualdad”. Esto es algo que nunca diría Thatcher ni Osborne. Ese viraje conservador y reaccionario quizá aumente más si May alcanza un acuerdo de gobierno con el DUP, el partido unionista de Irlanda del Norte, un partido homófobo, xenófobo, contrario al aborto (es ilegal en Irlanda del Norte) y con miembros creacionistas y escépticos del cambio climático, como explican en este artículo de BuzzFeed. Un nido de reaccionarios, vaya.

May hizo campaña en zonas históricamente laboristas y donde triunfó el Leave, lo que demuestra la menor importancia de la ideología y la creciente importancia del Brexit y del eje abierto-cerrado, o globalista versus nacionalista en Reino Unido (aunque el resurgir de Corbyn, como escriben en Politikon, quizá se debe más a la lealtad de votantes laboristas: “puede que no me guste mi candidato, pero es mil veces mejor que May. Y sobre todo es el mío”). En un reportaje del Guardian, varios exvotantes laboristas del norte de Inglaterra prefieren a May porque les garantizará un verdadero Brexit.

Pero quizá la mayor brecha entre los votantes conservadores y laboristas es la edad: “Corbyn lidera en los votantes de menos de 25 años por 44 puntos, una brecha con los conservadores casi tres veces más que en 2015”, como explican en The Economist. Si Reino Unido hubiera tenido la distribución demográfica de los años de Blair, es decir, muchos más jóvenes, Corbyn quizá hubiera ganado y el Brexit no se habría producido. Lo que nos deja una incógnita: los jóvenes que votaron por el Remain han votado a Corbyn, muy poco europeísta e históricamente euroescéptico. Los británicos necesitan un psicoanalista con urgencia.

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