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Tienes 4 amigas nuevas con las que hablar de sexo y castigar a los hombres malos

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'Rat Queens' es un cómic protagonizado por cuatro superheroínas malhabladas y fantásticas que te ayudarán a superar un mal día

Luna Miguel

11 Mayo 2017 18:02

Yoyaki no sólo fue mi primer colega de verdad, también fue mi primer ejercicio de ficción a los cuatro años. Yoyaki era un amigo imaginario cuyo único recuerdo que guardo es el que mis padres inmortalizaron en historias que me contarían después: ¡ibas por el pasillo gritando su nombre, Yoooyaaakiii!

Los amigos invisibles, como supe más tarde, son característicos de la etapa del pensamiento mágico, esa que ocurre entre los dos y los siete años y que se caracteriza por un momento en el que los niños creen en la existencia de personajes ficticios.

Según diferentes psicólogos y especialistas, además, los amigos invisibles no son malos, sino que refuerzan la confianza de los más pequeños y le ayudan a desarrollar habilidades sociales para poder relacionarse con, digamos, los amigos de verdad.

Sin embargo, en mi caso, la amistad de carne y hueso nunca me interesó demasiado después de Yoyaki. Si hubo algo por lo que sustituí a aquel niño de mentira fue por más personajes de ficción: los de los libros.

En esos días fueron varios los cómics y series de literatura infantil las que pasaron por mi estantería, pero lo cierto es que ninguna repercutió tanto en mí como Whitch, aquellas historietas de brujas que se vendían por entregas y que a principios de los 2000 coleccionábamos incluso en formas de muñecas.

Lo que más me gustaba de esas brujillas era que me identificaba con su edad, pero sobre todo que todas eran chicas capaces de patear el culo a los monstruos que las acechaban. Y en aquella época los héroes de los cómics infantiles —o al menos aquellos a los que nosotras teníamos acceso— no acostumbraban a poseer tales características.

Muchos años después de Yoyaki llenara mis horas, y también muchos años después de que las niñas de Witch me enseñaran a ser fuerte, han llegado a mi vida cuatro personas que si bien aún son imaginarias —las inventó Kurtis J. Wiebe— sus femeninos y robustos cuerpos de carne y hueso —los dibujó Roc Upchurch— bailan entre las páginas del cómic Rat Queens (Norma) como si fueran reales. Como si estuvieran diseñados para transportar el cerebro de quien lee sus aventuras directamente a una nueva etapa del pensamiento mágico.


De acuerdo, quizá este es un razonamiento un poco largo y rebuscado. Quizá esta sensación de amistad y reconocimiento con Hannah, Violet, Dee y Betty venga dada sólo por una debilidad personal y momentánea. Pero no hay otra manera de describir la fuerza que provoca leer en la cama la historia de cuatro mujeres —o brujas, o elfas, o clérigas  cabronas— con cuyas palabrotas, manotazos y rostros manchados de sangre sientes que podrías llegar al fin del mundo.

Las Rat Queens son mis amigas. Son ficción, pero son tan reales. Son ficción, pero cuidan de mí. Son ficción, pero me hacen poderosa cuando pienso en ellas y en su universo de fuerza, sexo y feminismo mientras a mi alrededor el mundo tangible se desmorona.

¿Y no es esa la definición de literatura? ¿O la definición de sororidad? ¿No es esa definición de magia que los adultos, en tantas ocasiones, acabamos olvidando?


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