PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Lit

La Policía investiga cánticos a Alá en una fiesta de fin de curso... y hace el ridículo

H

 

Los niños sólo estaban representando 'Mar i Cel', una obra clásica de la literatura catalana

PlayGround

21 Junio 2017 14:59

Descalzos, vestidos de negro y cantando alabanzas a Alá.

Así celebraron el extermino de cristianos en la escuela de música Irineu Segarra, de Palma de Mallorca, durante la fiesta de final de curso.

O no.

Pero que se estaba representando un aquelarre filoterrorista es lo que interpretaron algunos de los asistentes a la representación de Mar i Cel, la popular pieza teatral que escribió Àngel Guimerà en 1888 y que la compañía Dagoll Dagom convirtió en un célebre musical en 1987.



La situación es terriblemente absurda.

En Cataluña, Mar i cel es algo así como El cantar del mío Cid, El Quijote o La Celestina. Porque si realmente existe un “hecho diferencial catalán”, como tantas veces se ha discutido, éste consiste en que en la escuela te llevaron a ver una representación de Mar i cel.

Se trata de una obra clásica, ambientada en el siglo XVII, que escenifica el amor imposible entre un pirata musulmán y una mujer cristiana. La polémica proviene de la canción con la que se cierra el primer acto:

Y llegará el día de gloria, cuando ya no queden cristianos, que cantaremos la gran victoria de los fieles valientes hijos de Alá”.

El susto fue mayúsculo. Tanto que, a pesar de no haber denuncia alguna, el asunto ha llegó a manos de la Polícia Nacional, que ha abierto una investigación y asegura estar “haciendo averiguaciones”.

Por todo ello, no podemos dejar de imaginar las comisarías de Palma de Mallorca convertidas en severos grupos de lectura de ‘Mar i cel’, consultando circunspectos las diferentes biografías de Àngel Guimerà, y enfrascados en la discusión historiográfica acerca de la verosimilitud de los pasajes.

Además, el tono intranquilo del artículo que publicó El Mundo, con el que se dio a conocer la noticia, no ha hecho sino exacerbar lo ridículo de la situación, avivando el escarnio general en Twitter.

Miradlo vosotros mismos:


share