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Pirueta para caer sobre el cuerpo de una mujer muerta

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Los hombres hemos asesinado a 32 mujeres en menos de 6 meses. No estamos para dar lecciones ni para hacernos las víctimas

Ignacio Pato

27 Junio 2017 15:33

Si escribo 32, la cifra quedará desactualizada en horas, días como mucho. Los hombres de este país hemos necesitado menos de seis meses para asesinar a un número de mujeres que a duras penas —gracias al trabajo de colectivos y de algunas periodistas— deja de ser un mero número.

Y leo que hay 'cazamachistas'. Son —cito—, un "pasatiempo intelectual", "una razia mediática", algo que hace "flaco favor tanto a la lucha por la igualdad por la igualdad de género como a la democracia". Lo firma un hombre.



Imagen: Barqs


Seguimos: "Al abusar de un término, éste pierde sentido. Si todo es machismo, entonces nada es machismo". Si yo escribiera que la insistencia mediática en llamar terrorismo al terrorismo hubiera hecho que no existieran los 829 muertos de ETA, quizá me estaría jugando una mañana en la Audiencia Nacional.

Si hablamos de tribunales, podemos hablar de la pesadilla en un juzgado de violencia de género que vivió la periodista Celia Zafra hace unos días. La policía le aseguró que no, que podía hacer de testigo tranquila, que no se iba a cruzar con el agresor. Pero sí. Y ahora él ya conoce su cara y, gracias a un aviso oral negligente, su nombre.

Y hay que tener mucho cuajo para decir que Rafael Hernando —el mismo que acusó a las víctimas del fascismo tiradas en las cunetas que solo se movilizaban por sus familiares para cobrar dinero del Estado— hablaba de nepotismo cuando le recordó a Irene Montero, a través de Pablo Iglesias, que mantienen una relación. "El sexo de las personas no altera el producto". No es así. Basta pensar en qué se hubiera dicho y escrito si hace unos años, en vez de de Núñez Feijóo, hubiéramos visto a la presidenta de la Xunta compartiendo yate con el narco Marcial Dorado y con un chorretón de crema en la espalda.

Pero el problema son unos tuits. Mal que a muchos les pese, no existe el derecho a levitar sobre la realidad social. Eso en el mejor de los casos. También está el lamento por que ya no salga 100% gratis decir que las feministas están locas.

Paranoicas. Ya se sabe. Nos puede tocar a cualquiera su siroco culpabilizador. Debo vivir en otro planeta, porque todas las mujeres que conozco, en cambio, sí han sufrido algún tipo de agresión machista en un momento dado de sus vidas.

En cuestión de machismo, los hombres podemos hacer las piruetas argumentales que queramos. Al fin y al cabo tenemos red, en forma de mujer silenciada, violentada o muerta.

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