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Neruda: el poeta “hipócrita” y “extraño” que renegó de su hija enferma

Se publica 'Malva', un libro que cuenta la historia de Neruda y su hija con hidrocefalia

“Hipócrita y extraño, pero también sensible”. Hipócrita, tal vez, por saberse un poeta con una emotividad y compromiso especiales y abandonar a su hija enferma de hidrocefalia cuando esta tenía dos años. Extraño, tal vez, por haber narrado así su violación a una mujer. Sensible, seguro, por todo lo volcado en los poemas que le valieron el Nobel de Literatura en 1971.

Sea como sea, “hipócrita y extraño, pero también sensible” es como define la poeta holandesa Hagar Peeters a Pablo Neruda tras invertir una parte importante de su vida en escribir su libro Malva, una  novela que cuenta la vida de la hija que tuvieron en 1934 Pablo Neruda y Maruca.

La de Malva es una historia triste porque cuenta que la pena que tuvo que pagar Malva Marina para que Federico García Lorca le diese la bienvenida al mundo como mejor sabía fue sufrir hidrocefalia. Eso, y nacer en el seno de una familia de la que sólo recibió desdén. Aunque esto último no llegó a saberlo el poeta granadino.

¡Malva Marina, quién pudiera verte

Delfín de amor sobre las viejas olas,

Cuando el vals de tu América destila

Veneno y sangre de mortal paloma!

Niñita de Madrid, Malva Marina,

No quiero darte flor ni caracola;

Ramo de sal y amor, celeste lumbre,

Pongo pensando en ti sobre tu boca.

También habló de ella Vicente Aleixandre en Comprendí, pero no explico (1934): “Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino. Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor. Un montón de materia en desorden.”

Definida por su propio padre en una carta a su amante Sara Tornú como “una especie de punto y coma” y como “una vampiresa de tres kilos”, Malva Marina fue dada en adopción a una familia holandesa en 1936, cuando Neruda volvió a Latinoamérica dejando a Maruca sola con Malva y comprometiéndose a pasar una manutención económica que no llegaba.

Malva Marina fallece y es enterrada en Holanda en 1943, Neruda recibe cartas de Maruca haciéndole saber que su hija ha muerto y el poeta chileno nunca contesta.

Hagar Peeters, que conoció la historia de Malva en un viaje a Chile hace diez años, asegura que Neruda nunca la reconoció en público ni en su biografía porque se avergonzaba de ella.

Como Arthur Miller y su hijo Daniel, de quien renunció cuando éste tenía 4 años por padecer Síndrome de Down, Neruda tampoco quiso saber nada de Malva. Y, aun con todo, Peeters trata de justificar al Nobel: “Fue ahí cuando comprendí que Neruda también era un ser humano, pues descubrí que, al igual que todos, le tenía miedo a relacionarse con alguien moribundo”.

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