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“La realidad es muy cabrona”: Rius ha muerto

Un cáncer se ha llevado al viñetista mexicano más importante de todos los tiempos

Si la funeraria Gayosso pudiera pavonearse o presumir, presumiría o se pavonearía de suponer el principio y el final de la carrera del viñetista mexicano Eduardo del Río, ‘Rius’.

El principio porque fue ahí donde hace más de sesenta años trabajaba como telefonista y llenaba el tiempo entre llamada y llamada con lecturas y dibujos. Porque fue ahí donde Pancho Patiño, el editor de la revista Já-já, puso el ojo en sus cartones. Y porque fue ahí, por lo tanto, donde de “pura chiripada”, Rius puso el primer cimiento para ser quien ha sido: el mejor historietista, viñetista o monero de México.

Y el final porque también ha sido ahí donde Elena Poniatowska, el caricaturista Helio Flores, el músico óscar Chávez y su familia, entre otra mucha gente, han estado dándole eso que se llama “el último adiós”.

No ha habido símbolos religiosos colgados de las paredes de la sala donde ha sido velado. Tampoco se ha oficiado misa alguna. Fue petición expresa de alguien que en vida dijo que “ le tengo que agradecer a Dios que me volvió ateo y a la Iglesia católica, que me volvió anticlerical”.

La conversión de Rius empieza en su adolescencia con su llegada a un seminario para convertirse en párroco y alcanza su máximo esplendor con la publicación de El manual del perfecto ateo. El libro que le vale la excomulgación.

Pero la iglesia sólo fue un contenido más de todos los que integraron la potente sátira que caracterizó su obra, presente en medios como La Jornada, Novedades o El Universal y en decenas de libros . Una sátira que se extendió hacia el clasismo, la corrupción, la burocracia o los abusos de la clase política.

cuneta

La labor de Rius era similar a la del demiurgo: tomaba lo complejo, lo simplificaba, lo dotaba de comicidad y lo regalaba a las masas para crear conciencia crítica. “México sería otro si todos leyéramos a Rius”, dijo el periodista mexicano Rafael Pineda.

Hoy es un buen día para recordar que Rius dijo que “la realidad es cabrona”. Tan cabrona que, si hablas de ella, te puede jugar una mala pasada. A él, le valió un secuestro en 1969 porque “ya estaba bueno de atacar al presidente Gustavo Díaz Ordaz y a su gobierno”.

Su rabia contra la clase política fue tal que terminó por convertirse en hastío. Quizás sabedor de no tener las herramientas para cambiar el mundo, los últimos años le sirvieron para mirar al pasado con perspectiva. Para recordar sus encuentros con ilustres como el Ché o Diego Rivero.

Para dejar para el recuerdo frases como: “En los últimos vente años he trabajado menos, he viajado menos y he follado menos, lo cual es completamente normal para el ser humano”.

Y así, trabajando, viajando y follando cada vez menos, la realidad se fue volviendo cada vez más cabrona para Rius hasta morir ayer con 83 años en Topoztlán por culpa de un cáncer.

hitler y marx

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