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Lit

Cómo ser veterinaria, feminista y poeta en un mundo de barro y hombres

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'Cuaderno de campo': el poemario que se acerca a la belleza y a la tragedia de los mundos perdidos

Xaime Martínez

27 Marzo 2017 19:34

Me veo en la parte de atrás de un coche, en dirección al belén automatizado que montaban las monjas de un asilo cercano. Aquel viaje extraño lo hicimos, cuando yo tendría 12 o 13 años, cuatro personas: uno de mis mejores amigos, su hermano pequeño, su madre y yo.

A la vuelta, tal vez animados por los animales místicos que flanqueaban a la Sagrada Familia, decidimos parar en la feria de ganado de La Pola.

Y cuando entramos en aquella nave industrial repleta de vacas con etiquetas de color naranja en las orejas, el mundo se detuvo: el ganado con sus ojos planos, los tratantes con las botas llenas de barro y los fajos de billetes ondeando en sus manos, como si una de las monjas hubiera desenchufado el cable que daba vida a la representación...

La madre de mi amigo era la única mujer de todo el recinto, y cuando el ciclo volvió a su ritmo, todo el mundo en la feria la estaba mirando. No sé si esto sucedió así en realidad. Es posible que mis prejuicios hayan distorsionado la historia, y que nunca haya pisado una feria de ganaderos. Sin embargo, al menos en mi recuerdo el mundo de la ganadería es, como aquel coñac, cosa de hombres.

Por eso, un libro como el que acaba de publicar la veterinaria y poeta cordobesa María Sánchez, Cuaderno de campo (La Bella Varsovia), cobra una importancia especial.

 


Porque, en cierta medida, trata de revertir una serie de mitos —ya sean infundados o reales— que hoy habitan nuestras mentes cuando pensamos palabras como ordeñar, cabras, o pastor.

María Sánchez hereda una tradición ganadera hecha por y para sujetos masculinos, con las contradicciones y rupturas que esto implica:

Soy la tercera generación de hombres que vienen de la tierra y de la sangre. De las manos de mi abuelo atando los cuatro estómagos de un rumiante. De los pies de mi bisabuelo hundiéndose en la espalda de una mula para llegar a la aceituna. De la voz y la cabeza de mi padre repitiendo yo con tu edad yo y tu abuelo yo y los hombres

En las ciencias naturales, un cuaderno de campo es el lugar en que se anotan diversos datos relacionados con la investigación sobre el terreno.

 



En el caso del cuaderno de María Sánchez, no obstante, ese "campo" responde a la doble vertiente de sus textos: por una lado, al campo científico, a la interioridad mecánica y secreta de las vacas y las cabras; por el otro, a la procedencia rural, a la sociedad para la cual esos animales constituyen su principal garantía de susbsistencia.

Sánchez conoce a los animales no solo como símbolos, sino como animales, y en sus poemas las mentes de bestias y personajes comienzan a confundirse, como si fueran parte de un solo tejido que poco a poco se hace indistinguible:

Solo hay una forma correcta de llevar un registro de aves:

—el sujeto que observa y anota siempre es el mismo

—las manos que agarran son siempre las mismas

—los animales que se escriben tarde o temprano hacen el nido

—en ningún caso se permitirá el retorno de un animal del cuaderno enfermo al cuaderno sano

—las aves y este cuerpo siempre buscaron la caída

—hombres y animales siempre comparten la misma página

Cuaderno de campo tiene algo de reivindicación, de batalla contra la memoria, en tanto que trata de dar voz a una parte de nuestro país que hemos intentado olvidar una y otra vez.

Ahora que no sabemos diferenciar

la voz del mugido

el pasto del alimento

aquí nosotros,

aquí tus vacas,

abuelo.

María Sánchez sabe leer el mundo rural para extraerle sus mejores valores y descubrir qué nos puede revelar de nosotros mismos. En la obra de la poeta cordobesa la autobiografía, la historia familiar y la biología se entreveran y logran hablar de otras muchas cosas.

Así, en cierta medida, Sánchez levanta una realidad melancólica, que a un mismo tiempo es consciente de los problemas que plantean las sociedades vinculadas a la ganadería y del olvido a que están siendo sometidas, pero que también es capaz de reformularlas.

 



A partir de un lenguaje que le llega de poéticas "sangrantes" y del cuerpo nacidas en los años 2000, María Sánchez extiende esa corporeidad —que en ocasiones puede resultar muy individualista— a una visión ampliada de la naturaleza, más cercana a la que puede tener el Ted Hughes de The Hawk in the rain o Lupercal.

Cuaderno de campo se transforma, así, en recuperación o canto a un mundo perdido a través de la lírica.

ESTA ES LA MANO QUE CUIDA

Yo lo aprendí así:

1. todo árbol es un conjunto de órganos que realizan una función.

2. todo animal es un conjunto de órganos que realizan una función.

3. todo elemento es un conjunto de órganos que realizan una función.

4. antes de exponer la anatomía hay que comprender y esperar lo que vendrá de dentro.

5. todo objeto o animal que se quiera introducir se someterá a la cuarentena. Invasión, daño, plaga: aquí no es posible que el riesgo permanezca.

6. sin la mano que cuida, sin la voz que ordena, comportamiento y especie están destinados a desapaecer. Este es el lazo innato de unión con el mesías y el pastor.

7. al verse amenazados, tendrá lugar una verdadera digestión del tejido y del cuerpo de todo lo que se oponga a su paso.

8. vivir en grpo facilita el avistamiento y la detección de los depredadores.

9. cuando se sucedan acontecimientos anormales en el grupo no habrá ni autopsia ni debate. No se permitirá levantar la vista fuera de los límites establecidos.

10. después de todo esto, creemos que el lector con inquietudes por saber y conocer se encuentra al fin preparado,en condiciones de comprender el tremendo daño y dolor que ellos, por el bien de los demás, soportan.



Me lo contaron así:

a) por lo que todo rebaño es un conjunto de órganos y células que realizan la misma función.

b) todos los elementos que lo integran pueden no tener la misma fisiología ni los mismos mecanismos de voz y digestión.

c) es obligatoria la armonía, y el objetivo perseguido nunca cambia: que todos al día siguiente sigan siendo los mismos.

d) no podemos afirmar con exactitud cuándo surgió dicho comportamiento.

e) sí alzamos la voz y os decimos que todo está lleno de nosotros.

f) nosotros —especies invasoras, dañinas, inalcanzables— llegamos al ciclo biológico, abordamos el ecosistema, alteramos el orden y los nichos, llenándolos de diálogos y de amantes.

g) saben que un animal en vuelo también puede ser una isla: por eso nunca levantan el rostro.

h) se dejan acariciar por las mismas manos que confían en la cirugía y en la terapéutica; por las mismas manos que realizan el sacrificio y el desollamiento.

i) nunca los verás llorar. Nunca los verás gritar a la carroña. Porque así fue establecido.

j) aquí alimentarse de hierba significa lavarse la boca.


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