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Granjero busca príncipe: literatura queer para niños de 10 años

Promised Land es un cuento que reinventa el género de historia de hadas

“Ni príncipes ni princesas”, pregonaba en 1991 Extremoduro, el grupo de rock transgresivo de Plasencia. Y por ahí va también la proclama de Promised Land, el libro que inaugura toda una corriente de literatura queer para un público infantil.

Chez Harris y Adam Reynolds han reinventado el género del cuento infantil a través de la historia de Leo y Jack. En Promised Land se cuenta, entre otras cosas, la relación de un granjero que conoce a un príncipe y construyen una relación de amistad que deriva en una de amor.

El libro se ambienta en una arcadia en la que la gente es igual y no importa lo que parecen o a quién quieren.

En un sentido de aceptación social, la importancia de la obra radica en lo que pueda suponer a la hora de abandonar clichés y superar prejuicios. Harris, coautor, ha dicho: “Si no te ves a ti mismo en las historias, no te ves a ti mismo en el mundo. Si podemos ser héroes en historias, seremos vistos más positivamente en el mundo real.”

Este cuento, que toma prestados elementos de las clásicas historias de hadas, ya fue noticia hace un año, cuando pidió ayuda a la comunidad neozelandesa a través de un crowdfunding. En la propuesta, lanzada en Kickstarter, pedían como mínimo 25 mil dólares para poder empezar el proyecto. La respuesta de la gente no se hizo esperar y tuvo más impacto del esperado, ya que se recolectaron cerca de 40 mil dólares.

Promised Land 2

Promised Land explicita la necesidad de combatir las injusticias desde dentro y no como outsiders.

La relevancia de la obra reside en que es un producto accesible para todos los públicos –y sobre todo para el infantil-. Chaiz Harris señala que: “Los tipos de productos que consumimos como niños y adolescentes forman nuestras actitudes hacia los que nos rodean.”

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