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Estos son los escritores que más clichés sueltan por página

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El periodista de datos Ben Blatt ha publicado un libro que analiza cuantitativamente cientos de obras

Alberto Del Castillo

25 Marzo 2017 14:30

Los designios del big data son inescrutables y muchos de los análisis vinculados al manejo de datos están recientemente focalizados en la literatura. Son varios los autores que, a partir de la digitalización de una o varias obras, dan pie a un análisis cuantitativo que permite emitir conclusiones cualitativas con una perspectiva amplia.

Es el caso del libro que ha publicado el periodista de datos Ben Blatt: Nabokov’s Favorite Word is Mauve (La palabra favorita de Nabokov es malva). Una afirmación, la del título del libro, de una solidez empírica incuestionable. Nabokov usó la palabra malva 44 veces más a menudo que el escritor promedio en los últimos dos años.

A partir de la digitalización de cientos de obras –best sellers y clásicos del siglo XX- en lengua inglesa y millones de palabras, Blatt combina datos estadísticos y literatura para emitir juicios que dejan en evidencia a algún que otro escritor. El autor se impone una actitud justiciera que trata de revelar hasta qué punto los autores que han escrito consejos sobre cómo escribir cumplen con su palabra.

Elmore Leonard y los signos de exclamación

Hace diez años, el escritor y guionista estadounidense Elmore Leonard afirmó que era aconsejable no poner más de dos o tres signos de exclamación cada 100.000 palabras. Si esto fuera ‘El chiringuito’, el bueno de Leonard se hubiera comido un ‘retratado’ como una catedral.

Y es que, Blatt ha descubierto que Leonard ha usado en sus 40 libros 3.4 millones de palabras. Según su consejo, sólo podría haber usado 102 signos. No obstante hay hasta 1.651 repartidos por sus 40 obras.

A favor de Leonard hay que decir que con el paso de los años se suavizó en el empleo de los signos de exclamación. Quizás preso de sus palabras, las últimas publicaciones de Leonard apenas cuentan con estos elementos.


Como pez en el agua: los que más clichés sueltan

En 2013 Christine Ammer publicó el ‘Dictionary of Clichés’, reuniendo la  mayor colección de clichés en lengua inglesa. A partir de aquí, resulta que escritores de renombre como Vonnegut, Rushdie o Joyce no andan muy bien de imaginación en según qué pasajes de sus libros:





Está lloviendo y otras formas de empezar una novela

Lo que puede ser definido como weather opening es una costumbre bastante asentada en según qué autores. Ante la indecisión y el pánico a la página en blanco, hay determinados escritores que deciden echar un vistazo al termómetro y a partir de ahí echar a rodar.

El libro en el que Elmore Leonard dice lo de los signos de exclamación, también afirma que nunca hay que empezar una novela hablando de la climatología. Leonard tampoco ha sido del todo fiel a su palabra en esta premisa: el 4% de sus libros empiezan hablando de la temperatura.

No obstante, los sensei de esta técnica son Danielle Steel con un 46% de novelas empezadas de esta manera y John Steinbeck, con un 26%. Ambos, seguro, autores fetiche de Roberto Brasero.



La carretera al infierno está pavimentada con adverbios

O al menos, eso dijo Stephen King en su libro On Writing.

El caballo de batalla de King y de muchos escritores, no son tanto los adverbios como los adverbios terminados en –mente. Y en este punto ha basado su análisis Blatt para establecer otro análisis cualitativo de la obra de otros autores.

Destaca especialmente un dato curioso que señala Blatt: “Si comparas la ficción amateur con bestseller y ganadores de los últimos Pulitzer, hay una diferencia entre el uso de adverbios acabados en –mente. Los que permanecen en el tiempo usan menos adverbios”.


Se ha abierto una veda de análisis literario que da pie a una interpretación de la estadística con múltiples matices. Sería interesante que algún periodista español importara este tipo de medidas y nos sacara de dudas diciéndonos cada cuántas palabras dice Reverte ‘hijo de puta’.


[Vía Publishers Weekly]

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